La asamblea de Covite vuelve a mostrar su fractura y podría ser impugnada

La candidatura de Mota denuncia que Ordóñez ha presentado 134 nuevas altas irregulares

MIGUEL VILLAMERIEL

La asamblea general de Covite volvió a escenificar ayer en San Sebastián una gran fractura en el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco. Después de que la renovación de la ejecutiva fuese pospuesta hace un mes por discrepancias entre dos de los dirigentes actuales, la presidenta Consuelo Ordóñez y el vocal Jorge Mota, que a su vez encabezan las dos candidaturas que aspiran a dirigir el colectivo, el cónclave de ayer no hizo más que recrudecer el desencuentro entre ambas facciones. Hasta el punto de que Mota ha asegurado que impugnará judicialmente la asamblea.

La denuncia de Mota se basa en que la candidatura de Ordóñez «ha presentado 134 altas de socios a última hora» para tratar de decantar la votación, «pero 63 de esas personas no son víctimas del terrorismo, sino familiares de segundo o tercer grado y sobre todo amenazados, lo que no se incluye en nuestros estatutos, mientras que las 71 restantes son víctimas, pero de fuera del País Vasco».

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