
Maeztu, cuarto enla persecución por equipos mundialista
«Hay mucha nieve en la calle, la temperatura a lo largo el día es de seis grados bajo cero, pero por la noche se sobrepasan los diez bajo cero». Leire Olaberria se encuentra en Minsk (Bielorrusia), donde a partir de hoy participará en su octavo campeonato del mundo de pista.
Lo hará en dos modalidades, el scracht y el omnium. Ha pasado del calor de Palma de Mallorca al frío bielorruso, lo que le ha obligado a tomar precauciones, a ella y a todos los participantes, puesto que las diferencias de temperatura entre el hotel y la calle son llamativas. En el velódromo no tienen el problema del frío, aunque en parte ya está acostumbrada, puesto que Anoeta, en muchas ocasiones, es un buen frigorífico.
«El velódromo es rápido y está muy bien». Se le nota tranquila. La experiencia le permite analizar todo con más sosiego. A ello se une un momento físico muy bueno: «Hacía tiempo que no me encontraba tan bien de forma. Comparado con el estado físico que tenía en los Juegos Olímpicos, el cambio es total».
Ha variado su preparación. Menos sesiones maratonianas de entrenamiento por más competición y eso le ha permitido lograr un punto físico ideal: «De los Seis Días de Rotterdam me fui a la Copa del Mundo de Aguas Calientes, en México, donde acabé tercera. Estuve diez días entrenando allí. Luego me fui doce días a entrenar a Mallorca, pista y carretera. Es un velódromo menos duro que el de Anoeta. Llevo dos meses fuera de casa».
Antes de ponerse un dorsal en Minsk piensa que «ha merecido la pena todo lo que he hecho. Los problemas respiratorios que tuve en Londres los tengo olvidados. Estoy bien física y mentalmente. Hace mucho tiempo que no me veía con las sensaciones que tengo ahora».
Se tiene que limitar en Minsk a hacer rodillo o meterse en la pista, por el frío: «Me gustaría poder salir a la carretera, a hacer unos kilómetros, pero es imposible».
Si se le pregunta por los objetivos que se marca, dice que «ninguno. Sé que estoy bien, lo que me da tranquilidad. No pienso en los resultados. Creo que es la manera de que las cosas salgan».
Está en su peso en forma, «60 kilos. Desde México lo he mantenido entre 60 y 61. Competir me ha venido muy bien». Los tiempos que logró en Aguas Calientes le animan: «En persecución bajé cinco segundos mi marca personal, que es el récord de España. Lo dejé en 5:33. En la vuelta lanzada bajé de 14.03 a 13.09 y en los 500 metros, de 36 segundos a 35:08. Lo hice en altitud, pero yo veo que hace mucho tiempo que no me encontraba igual».
Es consciente de que lo va a pasar mal: «El Omnium es un sufrimiento. Ya sé lo que me voy a encontrar. En el scracht habrá mucho movimiento, muchos cortes, y también se complicará. Están las mejores del mundo, así que ya se lo que me espera».


