Añorga KKE, y más concretamente su sección de fútbol, ha homenajeado este domingo a los campeones de Gipuzkoa juveniles de la temporada 1962-1963. Esta iniciativa llevada a cabo tanto por el club como por varios integrantes de aquella plantilla, ha sido la mejor forma de recordar las hazañas futbolísticas logradas por este equipo hace ya cincuenta años, pero que siguen grabadas a fuego en la mente de muchos añorgatarras.
Un año perfecto... casi
Se puede decir que el año fue perfecto. Perfecto en cuanto al trabajo realizado, perfecto en cuanto al juego desplegado y perfecto en cuanto a los resultados se refiere. Los chicos de Cárcamo comenzaron aquella temporada 1962-63 como una auténtica locomotora. El plantel, formado en su mayoría por chicos del barrio y otros de pueblos de alrededor, construyó una alianza inseparable tanto con los añorgatarras que se congregaban cada quince días en el campo de fútbol de Rezola como con las reducidas dimensiones del citado feudo, y las contiendas libradas lejos del barrio también fueron solventadas positivamente.
Así las cosas, las jornadas se fueron sucediendo, y casi sin darse cuenta, el equipo juvenil del C.D. Añorga, se presentó en la final del Campeonato Juvenil Regional de la Federación Guipuzcoana. En frente, el Eibar, un hueso duro de roer que del mismo modo que los chavales de Cárcamo, llegaba a la contienda final sin perder un solo choque. El partido se disputó en un abarrotado campo de Loinaz, en Beasain, en el que decenas de añorgatarras no quisieron fallar a sus chicos y animaron sin parar de principio a fin. El resultado final se decantó a favor de los añorgatarras por 3-1, y la alegría no tardó en inundar todo un barrio que seguía las evoluciones de su equipo más que las de ningún otro de primera división. Gipuzkoa tenía nuevo jefe en su fútbol juvenil, el C.D. Añorga.
La consecución del Campeonato Provincial situó al C.D. Añorga en disposición de disputar el Campeonato Nacional, en el que los añorgatarras siguieron desplegando su juego y solo un pletórico Athletic, que a la postre conquistó el trofeo, logró apearlos en octavos de final. Antes de esta eliminación, los añorgatarras habían superado en dieciseisavos de final al San Miguel de Burgos, imponiéndose por 0-2 en Burgos y bapuleando por 9-0 en Rezola.
El próximo cruce fue contra el mencionado Athletic, un equipo plagado de grandes jugadores como Uriarte, seleccionado aquel año para la selección absoluta, que llegaba a la eliminatoria como favorito, pero que tuvo que morder el polvo ante los añorgatarras en San Mamés, en el que probablemente sea el partido más recordado por todos los integrantes de aquel equipo. 0-1 fue el resultado final en el bocho, y en Añorga, un 1-3 truncó todas las esperanzas del C.D. Añorga, que vio como terminaba aquella inolvidable campaña. Fue el de San Mamés, contra los nuestros, el único partido que se le escapó al Athletic aquella temporada.


