Unos 350 rumanos viven en Gipuzkoa repartidos en ocho asentamientos. El de Astigarraga es el más poblado. En él vive Mario desde hace cuatro meses, cuando decidió dejar su país natal para probar fortuna en nuestro territorio. Allí se quedaron su mujer y sus tres hijos. «Vine en busca de trabajo, en Rumanía está todo muy mal. En mi país era albañil, aquí busco chatarra entre la basura para venderla», explica.
Ni el duro invierno ni las condiciones insalubres de la barriada echan por tierra la idea de un futuro digno para él y su familia.

