Si hasta hace unos años las bajas laborales eran unas de las grandes interrogantes de los empresarios, hoy en día las dudas giran en torno a asuntos relacionados con el trabajo habitual de la compañía, como la utilización de recursos de la empresa para desempeñar trabajos particulares, pequeños hurtos, conocer la solvencia económico financiera de un posible cliente o asegurarse la experiencia y la eficacia de un posible nuevo miembro de la empresa, sobre todo en caso de puestos directivos. Así lo explica Arantza, que lleva tres años dedicándose al mundo de la investigación privada.
Al margen de la empresa, Arantza indica que las investigaciones por sospechas de infidelidades tanto de hombres como de mujeres "se mantienen" y aumentan las peticiones para conocer las relaciones y conductas de los hijos. "Con el uso de las nuevas tecnologías, hay cosas que a los padres se les escapan y recurren a nosotros para saber con quién se relacionan sus hijos", dice.
El tiempo medio para obtener resultados depende de cada investigación, pero "en dos semanas ya se puede tener una primera aproximación para tirar del hilo".

