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«Los polímeros son como los vaqueros, no pasan de moda»

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«Los polímeros son como los vaqueros, no pasan de moda»

El investigador guipuzcoano David Mecerreyes se prepara para iniciar un proyecto de investigación financiado con 1,5 millones de euros por el prestigioso Consejo Europeo de Investigación (ERC)

30.01.13 - 12:44 -
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El lasartearra David Mecerreyes en uno de los laboratorios del centro de investigación BERC Polymat. / Mikel Fraile

El lasartearra David Mecerreyes, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea ha dedicado toda su vida profesional a diferentes aspectos de los polímeros, macromoléculas que bien pueden ser parte de una lentilla o bien de un avión. «Es un campo con tanto interés académico como industrial», asegura el científico, que lidera uno de los grupos de investigación del centro de investigación donostiarra BERC Polymat.

Polymat investiga la síntesis sostenible de polímeros con aplicaciones en biomedicina, membranas o energía. Este último ámbito le valió a Mecerreyes el reconocimiento del Programa Ideas de la Comisión Europea a través de un contrato ERC Consolidator dotado con 1,5 millones de euros y destinada a financiar su investigación sobre nuevos polímeros para el almacenamiento de energía.

Junto a él, un buen puñado de jóvenes investigadores se encargan de perseguir las metas anteriores. Además de la ERC, el centro participa en otro proyecto Europeo, Marie Curie, que favorece la formación de investigadores a través de Renaissance, programa del que forma parte el equipo del investigador, como se autodenomina en su página de Facebook, el ‘Mecerreyes Research Group’.

¿Es habitual que la comunidad científica se luzca en las redes sociales?

–Los grupos de investigación no somos ajenos a las nuevas tecnologías, modos de comunicación y tenemos que integrarnos en ellos. A mí me interesa que los jóvenes del laboratorio y los de la universidad se interesen por lo que hacemos, y una forma de estar cerca de los jóvenes es tener una página de Facebook.

–Las fotos dejan ver un trato bastante cercano en el grupo.

–No dejan de ser jóvenes investigadores, yo ya no salgo con ellos, pero no es raro que de vez en cuando se vayan juntos a cenar o a tomar una cerveza al salir del laboratorio. Al final, la página de Facebook permite que se vea un poco más el ambiente del equipo más que profesionalmente lo que hacemos.

–¿Todos los equipos cuidan tanto el buen ambiente?

–Algunos más y otros no tanto. Yo intento fomentarlo, creo que es una parte importante para crear el espíritu del grupo y para que los jóvenes que estamos formando aprendan a trabajar en equipos y relacionarse en ellos.

–¿En qué consiste la formación que lleva a cabo en Polymat?

–Aquí en la universidad trabajamos en formación de investigadores, desarrollo de investigación básica, de ideas en el medio o largo plazo, resolución problemas científicos pero sin olvidar su aplicación industrial... En concreto, nos centramos en el desarrollo de nuevos polímeros que ayuden a resolver problemas actuales en el campo de la energía y del medio ambiente. Eso incluye la temática del proyecto para el que obtuvimos la ERC, que es el desarrollo de polímeros para baterías.

–¿Qué falla en las baterías actuales?

– Se agotan en seguida. Un claro ejemplo son las baterías de los móviles de ultima generación. A día de hoy, las baterías no se hacen con polímeros. Si se hicieran, podrían ser más ligeras y que con el mismo peso duraran más. El problema es que no se han desarrollado baterías con polímeros que den buenos resultados. En el proyecto, vamos a intentar entender por qué y proponer nuevas estrategias para hacerlas funcionar.

–¿Ya está en marcha la investigación?

–Desde que te conceden el proyecto hasta que empieza suelen pasar unos seis meses y en este caso, tenemos que buscar gente, realizar contratos y adecuar ciertos laboratorios, tardará un poco más. Oficialmente comenzó el 1 de diciembre y empezaremos a trabajar en el laboratorio antes de verano y durante los próximos 5 años.

–¿Habrían podido trabajar en este asunto sin el apoyo de la ERC?

–Yo coordino un equipo de diez personas. Si no hubiera conseguido la ERC, habría sido de seis personas y habría podido hacer menos investigaciones de la que vamos a hacer. Si tampoco tuviésemos los otros proyectos...pues igual estaría yo solo en el laboratorio. Pero no es bueno ni lo uno ni lo otro: si falta financiación, no tienes equipos ni puedes hacer lo que te gustaría hacer, pero con mucha financiación y un equipo de veinte personas puedes estar desbordado.

–¿Con qué fuentes de financiación suelen trabajar?

–Históricamente, los investigadores de aquí han trabajado con financiación del País Vasco, nacional y algo de financiación europea. Nosotros avanzamos con mucha financiación europea, por eso a día de hoy nos salvamos y nos va más o menos bien.

–¿Complica las cosas tener que tirar de las arcas europeas?

–A nivel general, conseguir financiación para la investigación está cada vez más complicado. No solo aquí, sino en todas partes. La competencia es muy alta y hay que trabajar mucho. En otras épocas no era demasiado difícil, pero hoy sí que lo es. Sobre todo a nivel europeo hay que trabajar muy duro para obtenerla ya que hay que competir con los mejores de Europa.

–¿Cree que podría haber más apoyos de los que se están prestando?

–No soy quien para decir en qué se puede invertir el dinero y menos a día de hoy. Entiendo que a nivel del País Vasco las cosas se han mantenido bastante bien hasta ahora, y esperamos que sigan así. A nivel estatal, hay bastante escasez y ha habido recortes muy cuestionables. En Europa la cosa sí que está siguiendo, los países más fuertes siguen apostando por la investigación.

–No será fácil compaginar formación, investigación y caza de financiación...

–Es la forma que tenemos de trabajar. Parte del trabajo del líder de un grupo es buscar financiación, pero en la universidad, formamos profesionales: tenemos que trabajar en desarrollar a las personas. Es complicado hacerlo todo, pero nada es fácil en esta vida.

–¿Sin dinero no hay avance?

–Tener mucho más dinero no está directamente relacionado con hacer mejor investigación o tener más éxito, pero ayuda mucho. Es como los equipos de fútbol: si tienes el presupuesto del Barcelona no quiere decir que vayas a ganar la Champions, pero probablemente tengas más posibilidades que la Real Sociedad. Hacer investigación a muy alto nivel exige recursos.

–¿A dónde suelen ir los fondos?

–Bien a contratación de investigadores o bien a compra de equipamiento, laboratorios. Por lo que respecta al dinero de la ERC, el 75% se destinará a la creación de puestos de trabajo. En 5 años se contratará a doce jóvenes licenciados, estudiantes de máster o investigadores que han hecho un doctorado y vienen para un contrato ‘postdoc’.

–¿Ser joven es requisito?

–Exacto. En la universidad trabajamos con investigadores rondan entre los 25 y los 35 años. Además para ciertos programas como el Renaissance se pide la licenciatura en Química, un máster relacionado con polímeros y, al ser un programa de la Comisión Europea, se valora especialmente la movilidad: los aspirantes tienen que haber vivido fuera durante dos de los últimos tres años.

–¿Cuántas solicitudes suelen llegar?

–Las Marie Curie están muy bien pagadas y habremos recibido entre veinticinco y treinta curriculum. En cambio, para otras becas o contratos igual llegan dos o tres. Hay veces que no hay ninguna competencia, otras va bien y se presentan cinco estudiantes. A día de hoy llegan bastantes curriculum del extranjero y no muchos de locales.

–¿Qué opciones encuentran cuando acaban su estancia en Polymat?

–Los estudiantes que acaban el doctorado encuentran posibilidades de trabajo en empresas nacionales y multinacionales. En los últimos años, muchos han hecho la tesis y han entrado en centros tecnológicos vascos. Ahora, con la crisis, les está costando más encontrar trabajo; pero, comparando con otras especialidades, la tasa de paro entre los que hacen investigación en polímeros es baja.

–¿Hay desventajas?

–Una de las dificultades de la carrera de investigación es la movilidad. Lo ideal es que el investigador tenga un periodo de formación en el extranjero. Que se forme con los mejores investigadores del mundo, para luego repatriarlo y que vuelva al País Vasco.

–No todos podrán estar con los mejores del mundo...

–Bueno, lo importante es que estén en buenos grupos, y que haya un flujo de investigadores. Porque eso va a resolver problemas ya históricos como la endogamia, eso que dicen que al final están siempre los mismos y la gente que ha trabajado con ellos... Y que el sistema en sí se revierta: que haya mayor competitividad y mejor calidad. Es buena la movilidad incluso en temas, que los investigadores sean capaces de abordar diferentes problemas científicos, no hacer lo que han hecho en su tesis durante toda la vida.

–¿Recuerda qué lo trajo a los polímeros?

– En la Facultad de Químicas había dos especialidades, cuando estudiaba, elegí la de polímeros. Estudié la carrera, luego hice la tesis en polímeros y posteriormente mi carrera profesional ha estado siempre más o menos relacionada. Llevaré casi veinte años con ellos. Una vez que empiezas, la vida te va llevando.

–Habrá presenciado unos cuantos cambios en todo este tiempo...

– Los temas han ido evolucionando, algunos han quedado obsoletos y actualmente se están investigando otras cosas. A veces tienen periodos cíclicos, ciertos temas se abandonan y vuelven al cabo de unos años porque no están resueltos. Va un poco por intereses económicos, modas...

–¿Modas?

–Las hay. Si investigas en algo que está de moda, es más fácil conseguir financiación. Si investigas en algo que no lo está, te quedas solo. Afortunadamente, los polímeros son como los pantalones vaqueros, no pasan de moda.

–¿Hay otras conceptos de moda en su ámbito?

–‘Química verde o sostenible’, nosotros intentamos aplicar sus conceptos a los polímeros. Grafenos, nanotecnología o energía son áreas de moda. Otro término de moda es ‘la excelencia’, todo el mundo la busca.

–¿Cambia algo esa búsqueda de la excelencia?

–Bueno, a día de hoy hay más financiación para la gente que hace investigación en la frontera del conocimiento. Por ejemplo, el programa de la ERC está relacionado con la investigación de excelencia: financiar de manera importante sólo a grupos que investigan a muy alto nivel. También se están abriendo posibilidades para grupos jóvenes. De todas formas, cambian los nombres, el enfoque, pero se mantiene el fondo: financiar la investigación de calidad.

–Si los polímeros siguieran de moda y el campo avanzara, ¿podríamos soñar con abastecernos exclusivamente de energías renovables?

–No soy un gurú de la energía, pero creo que los polímeros pondrán su granito de arena en esa dirección. Que se pueda conseguir o no dependerá de razones económicas, sociales... y de todo tipo.

–Dentro de este ámbito, ¿qué posición ocupa País Vasco con respecto al conjunto del Estado?

–La investigación en polímeros en el País Vasco es puntera a nivel nacional y concretamente en Donostia hay varios grupos reconocidos incluso a nivel internacional. Yo me di cuenta cuando hice la tesis fuera y veía a investigadores de aquí en congresos internacionales.

–¿Hay cantera de jóvenes científicos vascos, entonces?

–Los jóvenes cada vez están mejor preparados y algunos vienen empujando fuerte. Sin embargo, en estos momentos recibimos muchos currículum del extranjero, no es fácil encontrar gente de aquí bien cualificada e interesada en los puestos que tenemos. No sabemos por qué. Hay muchos estudiantes que prefieren ir a empresas. Estaba el mito de que ganabas menos dinero si hacías una tesis, pero hoy en día no es realidad, tenemos salarios competitivos.

–¿Cuáles son las carencias más habituales entre los recién llegados al centro?

– Algunos tienen carencias en técnicas específicas. Por eso les solemos animar a hacer el máster de polímeros. Son carencias propias de la edad. Al final es una etapa de formación. El ingles cada vez es menos problema ya que los jóvenes cada vez hablan mejor, pero seguimos suspendiendo en el apartado emprendedor... Y, aunque cada vez menos, hay veces que a la gente le cuesta el viajar, el relacionarse profesionalmente con gente, estar abierto a trabajar o hacer estancias fuera...

–¿Planea usted volver a salir al extranjero?

–Según va pasando el tiempo, es más difícil. Pero viajar, ver qué están haciendo otros grupos...eso lo hacemos constantemente. De todas formas, creo que está bien que cada ‘x’ tiempo, el investigador vaya a pasar unos meses viendo cosas diferentes, bien en el extranjero o bien en otro sector. A día de hoy no me lo planteo, pero sí que me gustaría hacer una estancia en algún sitio. Todos los años lo digo y alguno lo haré.

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