Las redes sociales como vía para encontrar un empleo
Lanbide, el portal europeo de la movilidad profesional (Eures) o anuncios en prensa pueden ser una vía para encontrar un trabajo en Alemania, además de las empresas especializadas en ello o los portales de búsqueda de empleo. Pero a todo ello hay que añadir la importancia que están cobrando las redes sociales como Linkedin, especializada en relacionar perfiles profesionales.
El director gerente de la Cámara de Comercio alemana, Walther von Plettenberg, recomienda «tener actualizado el perfil profesional en Linkedin, lo que deja visible al candidato a los departamentos de recursos humanos de las empresas» y recomienda que esté en alemán. Sin embargo, advierte de que este camino puede ser fructífero para un ingeniero, porque «a un enfermero no se le busca en las redes sociales». También anima a buscar «las webs de las grandes empresas y contactar con ellas de forma directa».
El director de Trabajar en Alemania, Sébastien Sanz, destaca el papel de las redes sociales para obtener información acerca del mercado alemán e incide en la necesidad de adaptar el currículum a ese interlocutor. «Es obligatorio poner la fecha de realización del currículum y firmarlo», asegura, cuidando detalles como «poner el prefijo español antes del número de móvil, un fallo habitual».
Otra vía a la que se puede recurrir son las bolsas de trabajo de las universidades. Javier Ganuza, director del servicio de Relaciones internacionales de Tecnun, explica que «el boca a boca por las redes sociales, el mail o la llamada de algún ex alumno que está trabajando en una empresa alemana es la vía habitual por la que nos llegan ofertas» y matiza que «a menos que haya un conocimiento previo, las empresas no se ponen en contacto directo con nosotros».
«No se puede comparar, aparte del vino y del chorizo, aquello es otro mundo. ¡Si le llaman el milagro alemán! Es como Lourdes pero mecanizado. Cuando no hay nada que inventar tienen una máquina que si aprietas un botón inventa lo que tenían que inventar ellos. ¡Qué lo he visto yo!». Esa era la imagen que daba Angelino a toda su familia del pueblo en ‘¡Vente a Alemania Pepe!’ (1971). 42 años después el prisma de oportunidades con el que se miraba al país germano parece no haber cambiado. Hasta octubre del año pasado 43.548 españoles trabajaban en Alemania, 7.259 más que en 2011. Lo más llamativo es que entre junio y octubre la cifra de incrementó en 2.800 personas, casi la mitad que en todo 2011.
Pese a ello, el éxodo español es una minoría si se compara con los 235.093 italianos, los 123.322 griegos o los 56.958 portugueses que trabajaban en el país germano en 2011. Los datos fueron publicados por la Agencia Federal de Empleo alemana la primera semana de enero, y no hacen distinción entre comunidades autónomas. No obstante, si se tiene en cuenta el último Padrón de españoles residentes en el extranjero (PERE), publicado en marzo del año pasado por el INE, en 2011 eran 1.723 los vascos en edad de trabajar –entre los 16 y los 64 años– que residían en Alemania, el 4,8% de los 36.289 españoles que cotizaron a la Seguridad Social alemana ese año. Aplicando ese porcentaje a los 43.548 españoles cotizantes en 2012, la cifra de vascos en el país se aproximaría a los 2.372. Supone una diferencia de 649 personas con respecto al año anterior y casi triplica a los 232 nuevos inscritos en el PERE entre 2008 y 2011.
El país gobernado por Angela Merkel cerró 2012 con 2.897.000 personas desempleadas, lo que supone una tasa de paro del 6,8%, la más baja en 20 años. Al mismo tiempo, el año pasado incrementó en un 1% el número de cotizantes a la Seguridad Social, registrando la cifra más alta desde la reunificación: 41,5 millones . Por si eso fuera poco, desde 2005 hay 2,66 millones de personas más con trabajo en el país germano, lo que supone un incremento del 6,8%.
Si a esto se le añaden las declaraciones de la canciller alemana en las que aseguraba que en 15 años el país necesitará 800.000 trabajadores, es lógico pensar que parece fácil encontrar un trabajo en Alemania. Pero no es así. El caramelo alemán necesita del cumplimiento de ciertas condiciones para poder ser saboreado y que no amargue. Sébastien Sanz, director del portal Trabajar en Alemania, hace hincapié en que los alemanes «son muy exigentes, tanto en la preparación técnica como en la motivacional, y saber el idioma es esencial para ir allí». De esa misma opinión es Walther von Plettenberg, director gerente de la Cámara de Comercio alemana para España: «Poco se puede hacer sin saber nada del idioma». En ese sentido, explica que a los profesionales menos cualificados es a los que se les exige un mayor conocimiento de la lengua, «un nivel B1 o B2», mientras que un ingeniero puede optar a menudo a un puesto con poco o muy poco alemán pero sabiendo inglés.
Crece el interés
Sébastien Sanz afirma que en los últimos meses han percibido que el interés por Alemania ha crecido considerablemente. Su sitio web ha pasado de «5.000 visitas únicas en un mes a 20.000». Otro de los incrementos se ha dado en la recepción de perfiles de «candidatos desesperados relacionados con la hostelería o la construcción, por ejemplo», la mayoría de ellos son gente joven, mientras que «los mayores de 50 son una minoría».
La Escuela Oficial de Idiomas de Donostia también ha constatado ese creciente interés por el alemán, que ha pasado de tener poca demanda en los últimos años a que «se hayan agotado todas las plazas para este curso». En las academias privadas también han observado un incremento, aunque matizan que «no ha sido nada espectacular». En una de ellas destacan que mientras que «en años anteriores los estudiantes tenían un perfil más científico» ahora cada vez hay «más gente sin estudios superiores que tiene pensado ir allí a buscarse la vida como camarero, por ejemplo».
Walther von Plettenberg aclara que Alemania, además de ingenieros, necesita personal sanitario enfocado al cuidado de ancianos que «necesitan ser asistidos,y no hay mano de obra alemana disponible». En ese sentido, explica que el país tiene un problema demográfico, al igual que España, agravado por la pérdida en los últimos años de «profesionales sanitarios por la competencia que nos hacen otros países europeos». Pone como ejemplo a Inglaterra, donde «un médico en la fase final de su formación puede ejercer antes que en Alemania». Pese a ello, asegura que el país busca también especialistas de todo tipo, desde gruistas a personal con un perfil técnico, o profesionales para la hostelería.
Sébastien Sanz subraya que aunque Alemania pueda demandar muchos profesionales en el futuro, será muy difícil encontrar un trabajo, sobre todo, debido a la «fuerte competencia que suponen los portugueses y los griegos».