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Por el camino de la defensa

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Por el camino de la defensa

El Lagun Aro dejó al Valencia, que promediaba 83 puntos, en 68. La dupla Papamakarios-Paunic y la solidez de Doblas guiaron al equipo a su mejor partido de la temporada.

14.01.13 - 10:05 -
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Defensa e intensidad. Fueron los faros que guiaron al Lagun Aro a firmar su partido más completo de la temporada. En el momento más difícil del curso, con adversidades de todo tipo y el equipo tocado, como reconoció Sito Alonso el viernes, tras el correctivo sufrido en el Palau, el GBC se aferró a su carácter para cerrar vías a un Valencia que terminó desarbolado y viviendo de tiros libres. El Lagun Aro volvió a ganar y lo hizo por el camino de la defensa.
En 68. El Valencia Basket llegó a Illumbe anotando 83,3 puntos por encuentro. Sólo el intratable Real Madrid metía más puntos que los de Velimir Perasovic. En su último encuentro liguero, habían firmado 113 ante el Bilbao Basket, 101 antes de la prórroga.
Llegaba a Illumbe como un equipo físico, con ventaja de centímetros y un gran despliegue en transición, un pívot enrachado como Dubljevic y tiradores de primer nivel por fuera. Casi nada al aparato.
Un arsenal que el Lagun Aro desarboló por completo en una exhibición defensiva. El conjunto guipuzcoano dejó los citados 83,3 puntos en 68. Redujo en cerca de un veinte por ciento la productividad de los taronja en cada posesión, es decir, los puntos logrados por cada ataque (de 1,1 a 0,92).
El Lagun Aro afrontaba la cita con problemas en ataque. Los guipuzcoanos no han demostrado ser, a día de hoy, capaces de competir en partidos jugados a ochenta puntos. La defensa y el control del ritmo y las pérdidas son las señas que les deben llevar a la victoria. Ayer se volvió a demostrar. Con el rival en guarismos bajos, este equipo tiene mucho que decir.
Una dupla de guerra. El desgaste físico de Neto, la brutal intensidad de Dani Díez y la solidez de David Doblas marcaron el paso desde el inicio, pero si hubo dos hombres cuya defensa hizo las delicias de Illumbe, esos fueron Papamakarios y el recién llegado Paunic. La alianza greco-serbia, con la voluntad de Salgado, limitó por completo el margen de maniobra del peligroso perímetro del equipo taronja.
El heleno no necesita presentación. Ayer, además, afinó con la muñeca en momentos clave, como en el tercer cuarto cuando el partido parecía romperse. El debut de Paunic no pudo ser más espectacular. Se pega como pocos, aguanta el uno contra uno a milímetros de su par, pasa cada bloqueo directo, y cuando el balón cambia de manos, sale como una bala.
Un jugador de cuchillo entre los dientes. Un chute de energía. En el juego y en su lenguaje corporal. Como ejemplo, el abrazo que le dio a Papamakarios en un parón del juego después de que éste anotase el 53-52. Un gesto que, teniendo en cuenta que llevaba tres días en el equipo, le define como un tipo con hambre, con ambición y muy metido en lo que tiene que hacer. Un tornado de aire fresco.
Con Papamakarios en pista, el resultado fue de trece puntos a favor del GBC. Con Paunic, de dieciséis. Ambos jugaron prácticamente toda la segunda mitad. No bajaron del cien por cien.
Aislar a Markovic. El Lagun Aro leyó perfectamente la debilidad del Valencia. Estaba en el puesto de base. Markovic debía asumir por completo la dirección debido a la lesión de San Miguel. El serbio tiene buena visión de juego y ventaja de altura, pero su muñeca no es fiable.
El Lagun Aro le invitó a que fuese él quien resolviese los ataques. Sobre todo en los minutos calientes. Volcó las ayudas al resto de tal manera que Markovic tenía alfombra roja para entrar en la zona o para tirar de fuera.
Tiró diez veces. Metió una. Un triple en el segundo cuarto del que Sito Alonso, con un gesto hacia sus jugadores, se hizo responsable. Él había decidido que tirase. Estaba en el plan.
Un plan que salió a la perfección. Los fallos fueron pesando en el serbio. Creándole una inseguridad que limitó su juego y el de su equipo. Perasovic probó con Kelati, que no es base, y no funcionó.
Fruto también de esos problemas y de la libertad del GBC para ayudar dejando a Markovic aislado, el Valencia perdió 21 balones, seis más de su promedio. Y un Lagun Aro hambriento los aprovechó para correr.
La pintura. Doellman fue el único pívot que hizo daño al Lagun Aro, y lo hizo desde fuera, con tiros abiertos. Dubljevic quedó limitado por un David Doblas estelar, que además de anotar en momentos clave, defendió a su mejor nivel, se mostró solvente en las ayudas cuando los exteriores las necesitaron.
El GBC también controló el rebote, lo que le permitió no sufrir para llevar el ritmo del juego. Woods cogió seis en defensa. En definitiva, un trabajo muy bien hecho por un Lagun Aro que, en el momento más comprometido de la temporada, se agarró a un arma que no suele fallar. La defensa.
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Energía. Paunic imprimió una intensidad en el juego que contagió a todo el equipo. / José Mari López

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