"El barrio está triste" comentan los vecinos del puerto donostiarra, cuya actividad pesquera se ha ido reduciendo hasta dejar de funcionar, esta semana, su lonja
La Cofradía de pescadores confía en que el nuevo Gobierno Vasco evite el cierre de la actividad en Donostia
«Plantearemos alguna variación del plan que se aprobó en 2010 y que nunca llegó a realizarse»
“Todavía mantenemos la esperanza en que se pueda hacer algo”. Así, confiado en que la situación pueda arreglarse, se muestra Jokin Gilisagasti, miembro de la Cofradía de Pescadores de Bajura de Donostia y uno de los cerca de
50 pescadores que hasta este lunes trabajaba en el puerto de San Sebastián. Desde ese día, tanto él como el resto de sus compañeros se ven obligados a descargar sus capturas en otros puertos como el de Pasajes, tras el
cierre de la lonja por inviabilidad económica.
Los vecinos del barrio se muestran apenados por la paulatina pérdida de la actividad pesquera en Donostia, acentuada al máximo con el cierre de la lonja. Piden la vuelta íntegra de la actividad pesquera o explotar la zona a nivel turístico.
Opciones a estudio
Hoy mismo se han reunido representantes de la Federación de Cofradías de Pescadores de Gipuzkoa con Bittor Oroz, viceconsejero de Agricultura y Desarrollo Rural, quien se ha comprometido a estudiar el proyecto de remodelación de la lonja y de dinamización de la zona que se propuso en 2010 y que nunca llegó a materializarse. Algunos de los aspectos destacables de aquel proyecto contaban con la rehabilitación total del edificio de la lonja y la combinación de las actividades pesqueras con los servicios turísticos. Como por ejemplo, la venta in situ del pescado capturado por los barcos que operan en San Sebastián, o la combinación de la zona pesquera del puerto con la deportiva.
Desde luego, lo que tienen claro los pescadores de los 8 barcos que trabajan en el puerto donostiarra es que van a poder continuar con su actividad. Pero el ir a otros puertos y lonjas les va a suponer algún que otro sobrecoste. “Ahora lo miramos todo, hasta el último euro. Y ahora tendremos que encargarnos del traslado del pescado, con un vehículo adecuado (…) y con el sobrecoste de gasolina que ello supone”.