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Festividad con otros significados

NAVIDAD

Festividad con otros significados

Cada religión tiñe las fiestas de su propio sentido: cambian las tradiciones, las fechas y las comidas sobre la mesa

25.12.12 - 12:12 -
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Festividad con otros significados
En lo que a Navidades se refiere. Cada casa tiene sus reglas. Algunas prefieren besugo, otras cochinillo, pero más allá de manías culinarias, pareceríamos una masa uniforme... si otras tradiciones religiosas o culturales no diesen el toque de color.
Cristianismo ortodoxo. Las Navidades ortodoxas tienen otra agenda. Otro calendario:el juliano –ancetecesor del actual gregoriano–. Cuando en muchas casas sólo queden los envoltorios arrugados del día de Reyes, Oleksandra Ursu estará preparándose para la víspera de su día de Navidad, el 7 de enero y tendrá aún tiempo de sobra para organizar el cambio de año del día 14.
Con todo, este salto de fechas casi agota las diferencias que separan las celebraciones de la ucraniana de las que tienen su origen en el catolicismo. ‘Casi’ porque Oleksandra no creció esperando al Olentzero, sino a Ded Moroz –el ‘Abuelo Frío’–: «Reparte los regalos con la ayuda de su nieta, Snyegurochka», explica.
Sin embargo, este Ded Moroz, que es como Papá Noel pero no luce el conocido traje de chaqueta y pantalón, sino largas vestiduras, se ha quedado en el país natal de Oleksandra. Cuando llegó a San Sebastián, hace diez años, sí que se trajo sus cuarenta días de cuaresma –«no comemos carne de ningún animal, ni leche... aunque los sábados y los domingos se puede comer pescado»–, y su Nochebuena: «El día antes de Navidad se hace ayuno absoluto: sólo podemos beber agua bendita». Y cuando la primera estrella asoma al cielo, comienza una gran cena de doce platos. «Una por cada apóstol, por cada mes...», explica.
El siete de enero, al menos en casa de Oleksandra, en Ucrania, se prepara un pan de maíz que se mezcla con la carne de un cerdo que se mata para la temporada navideña y con queso. «No es como el de aquí. Se parece al queso de Burgos... pero más salado, y se come desmigajado con el pan caliente», explica la ucraniana.
Lejos de su familia, Oleksandra intenta reunirse con otras amigas ucranianas. Juntas rescatan sus platos favoritos, se felicitan. «También tengo muy presente a mi familia, hacemos videollamadas, como si estuviéramos juntos», añade.
Cristianismo católico. «Hace casi once años que estoy sola aquí. Suelo ir con una familia que me invita a vivir la Nochebuena y la Navidad con ellos», comenta Pauline Gorantla, que nació en la India, en una familia católica.
«Allí más o menos lo celebrábamos como aquí. Lo más importante es ir a la misa del gallo y luego el día de Navidad», explica. Las mayores diferencias aparecen en la comida. «Allí con pocas cosas estamos bien. Aquí sobra. Sobra muchísimo».
Por otra parte, aún faltan meses para que Pauline celebre el cambio de año. «No hay fecha exacta, suele ser la primera o la segunda semana del año», añade. Ese día se conoce como ‘Ugadi’, que viene del sánscrito y significa ‘empezando año’ y lo importante es mezclar un buen puñado de ingredientes, «cada uno con su significado»: hojas de neem –muy amargas–, simbolizan tristeza; azucar moreno, felicidad; chili, ira; sal, temor; tamarindo –ácido–, disgusto; mango verde, sorpresa. El resultado se llama ‘Ugadi Pachadi’. «Ese día todo el mundo tiene que tomarla, aunque sepa muy mal. Es una manera de recordar que a lo largo del año no todo será dulce ni amargo. Tenemos que sufrir y también estar contentos».
«Aquí no encuentro el mango verde ni el tamarindo...ni las hojas de neem». La alternativa es una salsa incompleta. «En la imaginación sí que lo vivo», asegura Pauline.
Islam. En las casas musulmanas, como la de Yusuf Oroza, la Navidad pasa de puntillas: «Reconocemos a Jesucristo como uno de los profetas más importantes, en eso estamos totalmente unidos con los cristianos». Sin embargo, «el mandato del Corán» solo contempla dos días de celebración ajenos a estas fechas: «El último del día de Ramadán y la fiesta del sacrificio, que tuvo lugar el pasado 26 de octubre», detalla.
Por otra parte, el Islam no está tan seguro de que el 24 de diciembre sea el día correcto para conmemorar el nacimiento de Jesús. «El ángel se apareció a los pastores a la intemperie. En Belén, en pleno invierno, eso sería imposible», asegura Yusuf.
Según explica, Nochebuena coincide con una festividad pagana mucho más antigua, que celebraba el solsticio de invierno. «Igual que el día de San Juan coincide con el solsticio de verano», añade.
Han pasado siete años que Yusuf se unió a la ‘no Navidad’ islámica, pero su familia aún mantiene la tradición en la que el creció. «En el Islam es fundamental no perder los lazos con la familia y los amigos», afirma. Por eso, procura reunirse con ellos en Málaga algún momento de estas fechas, aunque no sea en los días ‘clave’.
«Pero –continúa– también es obligatorio no participar en festividades que empiezan por ser falsas». Por eso, en casa de Yusuf las cenas navideñas son las de diario. «Como tenemos vacaciones, tal vez con un poco más de tranquilidad», admite.
Budismo. «La noche del 24 la paso con mi familia, pero siempre procuro buscar un rato de soledad para reflexionar. Para traer el pensamiento de aquellos que sé que están sufriendo», aclara Pilar Arrieta. Ese rato de reflexión forma parte de las enseñanzas que ha recibido con los budistas, en sus viajes a Nepal y Tíbet.
En su casa se cuela más bien poca decoración navideña: «Adorno cada día del mensaje que creo que tiene realmente la Navidad: es buscar lo mejor de uno mismo para crecer e intentar ser útil para los demás». Y tampoco entran demasiados regalos. «Como hay niños pequeños, sí que se hace el regalito de turno, Pero se hace uno. No me gusta el exceso. En Nepal son felices con una muñequita rota, aquí la sed de tener es insaciable».
Este año, el 11 de febrero, se celebrará el cambio de año, del dragón de agua a la serpiente de agua. «Los budistas me enseñaron que se trata de tirar por la ventana todo lo que lo que ya ha pasado. Limpiar todo aquello que tu sabes que no has hecho bien e intentar mejorarlo», explica.
Ese mismo día también es tradición lanzar un puñado de harina al aire y decir ‘Que lo que quieran las deidades se cumpla’. «Discretamente lo haré, pero al final todo son símbolos. Para mí lo más importante, por encima de cualquier religión, es crecer interiormente y ser beneficioso para los demás».
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