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Se mantienen en el camino

LAGUN ARO GBC 71 - REAL MADRID 85

Se mantienen en el camino

El Lagun Aro ofrece un gran nivel de entrega, con el que engancha a Illumbe, pero cae ante un Madrid casi intratable

24.12.12 - 08:42 -
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David Doblas trata de salir del acoso al que le someten hasta tres jugadores del Real Madrid. Lagun Aro se fajó como siempre pero cayó ante un rival superior. :: José Mari López
El Lagun Aro perdió ayer contra un equipazo. Un Real Madrid casi intratable, que juega al baloncesto con una facilidad tan admirable como cruel. El conjunto de Pablo Laso domina con paso firme la Liga Endesa. Su juego es incontestable, una delicia para el aficionado y un suplicio para el que está enfrente.
Los blancos llegaron a Donostia Arena sin Rudy Fernández. Tampoco jugó Pocius, mientras que Carroll fue anulado por Papamakarios. Pero dio igual. Porque si no es uno, es otro. Su catálogo ofensivo se hace interminable, incluso da la sensación de que no tienen la necesidad de pisar el acelerador a fondo durante los cuarenta minutos.
Y ante eso, el Lagun Aro terminó perdiendo. Pero lo hizo con mucha dignidad. Ofreciendo un nivel de entrega en muchos momentos admirable. «Quiero que seamos competitivos siempre, vayamos por delante o por detrás. Quiero que nunca dejemos de jugar duro». Fue el mensaje de Sito Alonso en la rueda de prensa del viernes. Y el equipo cumplió. A rajatabla.
El Real Madrid sometió a un duro examen a ese espíritu que el Lagun Aro ha conseguido recuperar y con el que se ha vuelto a enganchar a una grada que siempre está ahí. Que no falla nunca. En el primer cuarto, los blancos firmaron un parcial 2-22 (de 5-0 a 7-22) en siete minutos de dominio abrumador.
Cerraron vías en defensa, rebotearon y se pusieron a correr. Y cuando el Real Madrid corre, hay poco que decir. Su juego de contraataque es posiblemente el mejor que se haya visto fuera de la NBA en los últimos años.
Llull es el jugador que más rápido traslada el balón de aro a aro. Sergio ve el juego a campo abierto como nadie. Mirotic llega antes y mejor que cualquier cuatro de Europa. Y añádanle el físico de Slaughter. Un cóctel perfecto.
Pueden acabar bajo aro o de tres puntos. Lo demostraron en siete minutos en los que el balance del GBC se quedó corto y el partido parecía finiquitarse. Pero el Lagun Aro volvió. Recuperó su constantes vitales y siguió a lo suyo. A pelear.
Entonces llegó al exhibición de Sergio Llull. El balear se marcó un festival de triples imparable. Cinco de seis antes del descanso. Pero en esta ocasión, el Lagun Aro conseguía devolver golpes.
Porque pese a la que parecía se venía encima, el cuadro de Sito Alonso siguió creyendo en su camino. Se agarró a sus opciones y a su intensidad para, pese a que el marcador siguiese dándole la espalda, no perder el ritmo al juego.
Ni siquiera cuando, al comienzo de la segunda parte, el Madrid le dio otro estacazo al choque. En dos minutos, los blancos convirtieron un esperanzador 42-52 en un durísimo 42-62. Dos triples y dos canastas tras pérdida. El Lagun Aro se equivocó en un par de acciones y su rival no tuvo piedad alguna.
Un momento crítico del que el GBC se levantó con más fuerza que nunca. Una capacidad de reacción que invita al optimismo. A la esperanza. Dani Díez y Papamakarios marcaron la línea a seguir. El primero, con su valentía y su ambición para correr, buscar el aro y para fajarse con quien fuese. De tres y de cuatro. El griego, con una defensa soberbia.
Neto e Ibekwe les secundaron. El brasileño dirigió, conectó con sus compañeros y mejoró su defensa del primer tiempo. El nigeriano se convirtió en un estilete bajo el tablero local, con tres tapones y seis rebotes defensivos. En ataque se comió el aro siempre que pudo.
Argumentos con los que el Lagun Aro siguió haciendo su trabajo. Daba igual el marcador. El equipo creía. La grada también. Y así, el 42-62 fue, de pronto, un 63-72. Quedaban ocho minutos.
Dos piedras en el camino
Un esfuerzo ímprobo que estuvo a punto de colocar al GBC a seis, pero dos triples de Papamakarios se salieron de dentro. Al Lagun Aro le faltó un golpe de cadera para llegar al final con opciones reales. Hubo dos piedras, además por supuesto de la enorme calidad de su rival, que minaron al equipo.
La primera es ya conocida. Qyntel Woods volvió a su versión más floja. Estuvo reñido con el aro y, seguramente como consecuencia, fuera de partido. Sus puntos y su capacidad para generar son vitales si el equipo quiere alcanzar marcadores algo más altos. Tampoco Kuksiks tuvo la presencia necesaria. Sí un notable Taylor, que confirmó su mejoría del miércoles.
La segunda fue un arbitraje desigual, con doble rasero. Lejos de ser causa de la derrota, sí hicieron daño permitiendo en un lado y castigando en otro. Pitando según el apellido de la camiseta. Illumbe sacó los pañuelos.
Se unieron a las pérdidas, 22 en total y, de nuevo, a Llull, para terminar de dictar sentencia. El GBC hizo su trabajo. Luchó. Ganó los dos últimos cuartos y encajó 35 puntos en la segunda parte ante una máquina de anotar. Se mantuvo en su camino. Es una buena noticia.
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