Un total de 21 incendios se han registrado en los últimos cinco años en locales de Gipuzkoa en los que se reúnen jóvenes, balance que ha motivado la puesta en marcha de una campaña de prevención específica por parte de la Diputación.
Este dato ha sido facilitado hoy por la directora foral de Modernización, Maider Ziganda, y el director de la Fundación Sueskola, Iñigo Aldasoro, quienes han presentado la iniciativa en las instalaciones de Ordizia de esta entidad, creada por la Diputación y dedicada al adiestramiento y formación en materia de prevención y extinción de incendios.
Ziganda ha precisado que los servicios forales de bomberos llevaron a cabo 6 intervenciones en 2007, 5 en 2008, 4 en 2009 y 3 en 2010 y en 2011, en lonjas o locales utilizados por jóvenes de distintas localidades guipuzcoanas.
Si bien en todos los casos sólo hubo daños materiales, la directora foral ha destacado la necesidad de evitar este tipo de siniestros adoptando una serie de medidas preventivas básicas.
De la veintena de incendios contabilizados en el territorio, el origen de la mayoría fue debido a colchones o sofás que ardieron por hacer fuego en el interior del local, por una mala utilización de estufas o por vaciar ceniceros en la basura con colillas encendidas.
La época invernal es, además, la de mayor riesgo de estos siniestros por el mal uso de los sistemas y aparatos calefactores.
El objetivo de la campaña foral de prevención de este tipo de incendios es la sensibilización y la información, para lo que ha editado 2.500 folletos que serán remitidos a los ayuntamientos para que éstos lo distribuyan en los locales juveniles.
Entre los consejos que se difunden, figura el de no sobrecargar los ladrones con enchufes de muchos aparatos, no vaciar las colillas de ceniceros sin mojarlas previamente, no colocar estufas cerca de cortinas, sofás o ropa, no usar calentadores de gas sin que haya una buena ventilación al exterior y poseer un extintor de polvo.
La Fundación Sueskola que participa en la iniciativa ha formado, desde su creación en 2009, a más de 4.000 personas en prevención y extinción de incendios, no sólo profesionales de servicios de emergencia, como bomberos, policías o miembros de protección civil, sino también particulares y trabajadores de distintas empresas.