
Mikeli junto al mar. Orfeonista, traductora y euskaldun a muerte y a vida, Micaela Wannefors. ::José Mari López::
«Me gusta traducir porque muchas veces te exige cambiar el chip lingüístico y mental que utilizas en tu lengua»
Estudiante de la carrera de Traducción e Interpretación en Estocolmo, ha seguido cursos de Ciencioas Humanas, obtenido el Diploma de Español en la UPV y ahora pasa unos meses dentro del programa Free Mover en Issa donde ahonda en los misterios de las Relaciones Públicas y el Protocolo. Ha estudiado euskera día y noche. Tanto y tan bien que en colaboración y complicidad con Aitor Villanueva, presidente del colectivo Vascos en Suecia/Basques in Sweden/EuskalDunak Suedian se embarcó en la gloriosa y titánica tarea de traducir al vascuence un poema, ‘Elegía’, de Tomas Tranströmer, premio Nobel de Literatura 2011. ¿Por qué lo han hecho? Por el placer, el desafío y por presentarse a un concurso de becas de traducción literaria. Mikaela/Mikeli es hija de Bo Wannefors, director del coro de la Ópera de Estocolmo, colaborador con el Txorbela de Mondragón y conductor del Ragnarök, que en 2011 participó en la Semana Musical Aita Donostia.
– La Academia Sueca concedió el Nobel a Tranströmer porque ‘A través de sus imágenes condensadas y translúcidas nos permite el acceso a la realidad’. ¿Cómo suenan sus poemas en sueco?
– ‘Det finns en korsväg i ett ögonblick/ Distansernas musik har sammanströmmat/ Allt sammanvuxet till ett yvigt träd/ Försvunna städer glittrar i dess grenverk’.
– ¿Y en euskera?
– Aitor y yo tras mucho pensar en el ritmo, el sonido, los significados, las connotaciones y el orden de las frases y las palabras hemos optado por lo siguiente: ‘Bidegurutze bat dago une batez agerian. Distantzien musikak bat egin du. Dena zuhaitz hostotsu bihurtuta. Hiri galduak disdiratsu adarretan’.
– Un traductor de Tranströmer al castellano decidió que esos cuatro versos querían decir:
– ‘Hay un cruce de caminos en un instante. La música de las distancias ha confluido. Todo creciendo hacia un árbol frondoso. Ciudades perdidas brillan en su verdor’.
– ¿Con qué problemas os habéis encontrado en el hermoso proceso de traducir ‘Elegía’?
– Cada obstáculo era un desafío: la sonoridad de las palabras, su coloratura. Las distintas soluciones que cada idioma busca y encuentra para resolver las exigencias de aquello que su hablante quiere expresar. ¿Sabes lo que significa ‘och vattentundran spleglande sig själv’?
– Rastreando palabras diría que ‘vatten’ puede ser ‘agua’ y ‘spleglande’ puede parecerse a ‘spiegel’ en alemán.... espejo.
– No está mal. El poema va diciendo en castellano: ‘Esta tarde se refleja la bonanza del mundo (...). Inmóviles en la niebla los árboles del bosque(...)’. Y el verso que te citaba concluye: ‘Y la tundra húmeda espejeando en sí misma’.
– Hermoso.
– Mucho pero dime, ¿cómo hace el euskera su reflexivo?
– De una manera que asombra al que lo estudia: ‘me he preguntado’: nere buruari (a mi cabeza) galdetu diot’
– Comprenderás que si lo que se refleja, se mira y espejea en sí misma era la tundra no podíamos, no se puede usar la palabra ‘burua’.
– No, claro. ¿Qué hicisteis?
– Usamos ese gerundio que no es tal. Así evitamos la cabeza: ‘lambroan geldirik basoko zuhaitzak eta ur-tundra bere irudia islatuz’.
– Bravo. Dime, ¿por qué te apasiona tanto nuestra lengua? ¿No has encontrado idiomas misteriosos entre las tribus del Norte, en Laponia , en las sagas vikingas?
– Toda lengua es especial, todas son ricas pero el euskera me pareció desde siempre, desde que vinimos a Donostia cuando el coro de la Ópera de Estocolmo participó en la Quincena durante el año de Verdi, un idioma incomparable, magnífico. Sorprendente en los matices de sus verbos, en la manera que tiene tan perfecta de contener al sujeto, al objeto, al dativo. En su forma de ser transitivo o intransitivo. Y desde el primer momento me atrajo no sólo vuestra lucha para mantenerlo vivo sino su capacidad para adaptarse a los tiempos nuevos.
– ¿Qué sensación te causó darte cuenta de que ninguna de las otras lenguas que dominas te servían de referencia?
– Me impresionó muchísimo. Como viajar sin mapas. Me gustó esa necesidad de cambiar completamente de chip mental e idiomático. Claro que hay otras lenguas con declinaciones pero no con ese verbo, no con esa ‘k’ para marcar si el sujeto es activo, no con ese orden al construir las frases....
– No es solo el idioma, ¿verdad? Es también el país, su gente.
– Soy muy feliz aquí. Aquí y con vosotros. Inmensamente feliz cuando canto con el Orfeón. Cuando oigo y charlo con Benito, Benito Lertxundi. O cuando discuto de literatura con Kirmen, Uribe.
–¿Sabes si habéis conseguido la beca para traducir a Trans-Tömer?
– El lunes nos dijeron que no. No importa. El desafío, el placer, el juego, la lucha han sido geniales.