La Diputación de Gipuzkoa ha ofrecido esta mañana a los ayuntamientos del territorio tres fórmulas distintas para posibilitar la devolución de parte del anticipo del Fondo Foral de Finnaciación Municipal (Fofin) de 2011, que con la caída de la recaudación registrada en la parte final del año pasado acabó siendo bastante inferior a lo previsto. Además, el Gobierno foral ha reducido la factura en 1,7 millones, gracias a la existencia de provisiones. Así, los ayuntamientos deberán devolver 49,7 millones en lugar de los 51,5 previstos.
Según han explicado esta mañana el diputado general, Martin Garitano, y la diputada de Hacienda, Helena Franco, a los propios alcaldes en un encuentro mantenido en la sede de al Diputación en San Sebastián, los municipios deberán devolver este mes (cuando toca hacer la liquidación) el 50% de la cantidad adeudada con sus recursos propios. La otra mitad deberá reintegrarse a lo largo del año. Quien pueda hacer frente al pago con fondos de tesorería, deberá hacerlo en tres plazos (mayo, agosto y noviembre) coincidentes con los abonos del Fofin de 2012. Para los que no tienen posibilidad de afrontar la devolución al carecer de recursos suficientes, la Diputación ha ofrecido la posibilidad de acudir a una línea de crédito (negociada con entidades financieras). Un préstamo cuya amortización no podrá exceder de 2014 y que tendrá como garantía el propio Fofin, de modo que los intereses que correspondan a cada ayuntamiento serán devengados directamente de su parte del Fondo de los próximos años.
Para los ayuntamientos en situación más delicada, que ni siquiera se vean capacitados para abonar este mes la mitad de la deuda o vean complicado hacer frente a sus nuevas obligaciones en un plazo de tres años (hay que recordar que además de los 49,7 millones del Fofin de 2011 los ayuntamientos están devolviendo aún 99 millones del de 2009 entre 2011, 2012 y 2013) la Diputación ofrece fórmulas personalizadas. Pero como contrapartida, estos gobiernos serán intervenidos por la Diputación, que revisará el estado de sus cuentas, compartirá con los alcaldes la gestión municipal al menos este año e impondrá un plan de saneamiento.
Los responsables forales han entregado a los alcaldes un formulario de autoevaluación para que sean los propios municipios los que dictaminen cuál es su situación particular y antes de una semana comuniquen al Gobierno foral la fórmula a la que optan.