La dirección de la planta de Mercedes Benz en Vitoria anunció ayer que «paraliza» las obras que iban a comenzar este verano en la fábrica para poder producir la nueva furgoneta VS20, ante la «falta de avances» en la negociación con los sindicatos, informaron fuentes de la compañía. El comité de empresa acusó a la dirección de «romper» las negociaciones y convocó sendas concentraciones de protesta para mañana, jueves, a las diez y media de la mañana y a las siete de la tarde, en la plaza de Correos de Vitoria.
Representantes de la multinacional y del comité de empresa se reunieron por la mañana en Vitoria para analizar las posibilidades de llegar a un acuerdo sobre las condiciones exigidas por la central Daimler-Mercedes, en Stuttgart, para poder conceder a la planta alavesa la fabricación del nuevo vehículo. Entre dichas condiciones figuran una rebaja del 10% de los costes laborales, una mayor flexibilidad de los trabajadores para adaptarse a las bajadas y subidas de la demanda, y recortes de hasta el 25% de los costes de los provedores, para garantizar el futuro de la planta que, según la compañía, depende «al cien por ciento» de que se le adjudique el nuevo modelo. A cambio Mercedes prevé invertir 200 millones de euros en el nuevo proyecto, que garantizaría el trabajo en la planta durante 15 años y la creación de 500 empleos.
Tras la reunión, el comité de empresa rechazó que la única salida para salvar la empresa sea adherirse a lo que propone la dirección. Asimismo, acusó a ésta de no modificar sus planteamientos «como se había comprometido en la última reunión». «Y si no aceptamos todas sus pretensiones, no es posible el acuerdo», recalcó el comité.
Fuentes de la dirección explicado que las premisas que ha establecido la sede central son iguales para todas las plantas y para todos los proyectos, por lo que «no son negociables». No obstante, la dirección de Vitoria reiteró su disposición a seguir negociando y aseguró que sigue aspirando a poder fabricar en la planta alavesa el nuevo vehículo, cuya producción está prevista para 2014. Las mismas fuentes advirtieron de que la planta de Vitoria necesitará un mínimo de dos años para hacer las obras necesarias y prepararse para fabricar el nuevo vehículo, por lo que el plazo para poder llegar a un acuerdo con los sindicatos es limitado.