Edurne Pasaban está enfrascada en estos momentos en intentar hacer la cumbre del Everest sin oxígeno. Y precisamente hoy, pero un año atrás, al coronar la cima del Shisha Pangma, el 17 de mayo de 2010, se convertía, no sin controversia, en la primera mujer en el mundo en conseguir completar la preciada lista de los catorce ochomiles de la tierra. Aunque esto último, precisamente por esa controversia, se ha determinado más tarde, prácticamente este mismo año.
Edurne Pasaban empezaba a hacer cumbres de ocho mil metros, que no intentarlas puesto que su ‘bautismo’ en el Himalaya lo hizo en el asalto al Dhaulagiri en 1998; justamente diez años antes que ese 17 de mayo de 2010, y precisamente en el monte que está ahora mismo, en el Everest. Eso sí, hizo la cumbre el 23 de mayo de 2000, pero con oxígeno. Y tratando de quitarse esa espina clavada está inmersa en este momento.
Sus palabras, el silencio
Las palabras que pronunció como pudo desde de la cima del Shisha Pangma aquél 17 de mayo del pasado año, emotivas y llenas de agradecimiento a todo el mundo, fueron muy gráficas. «Han sido un montón de años para terminar ésto. Tendría que dar gracias a mucha gente y no podría nombrar a todo el mundo desde aquí. Gracias a todos. A todos los que han estado ahí, a mi familia, a mis amigos, a todos los que habéis hecho posible que termine los catorce ochomiles, a todo el mundo que se ha quedado en el camino. Gracias a todos de verdad. Os quiero mucho».
Poco antes, su compañero de expedición Asier Izagirre comentaba que Edurne, al llegar a la cima del último de sus catorce ochomiles, no podía articular palabra porque le podía la emoción y le vencían las lágrimas de alegría. Y Asier definió el momento de Edurne Pasaban como que sus palabras fueron el silencio. Con su silencio lo decía todo. Emoción, alegría, lágrimas. Terminaba en el Shisha Pangma toda una carrera de ochomiles, convertida a última hora en frenética, casi sin querer, luchando por ser la primera en conseguirlo.
Un mes antes, el Annapurna
Una hegemonía que inmerecidamente se la llevó la alpinista coreana Miss Oh Eun Sun al conseguir el 27 de abril de 2010 en la cima del Annapurna, montaña que para la alpinista tolosarra Edurne Pasaban supuso su ochomil número trece y que pisó justamente diez días antes que la coreana, el 17 de abril de 2010. Y justo un mes después hacia Edurne la cima del Shisha Pangma.
A Pasaban no se le olvidará ninguna de sus muchas expediciones al Himalaya, pero sin duda recordará especialmente aquella doble expedición del pasado año por varias circunstancias que se dieron en ella. Tras hacer su ochomil número doce en la cima del complicadísimo Kangchengjunga, la tercera altura de la tierra con 8.598 metros, después del Everest (8.848 m.) y K-2 (8.611 metros), cumbre de la que bajó no sin dificultades y totalmente exhausta en la primavera de 2009, ya únicamente le quedaban dos ochomiles, el Shisha Pangma, de 8.027 metros, y el Annapurna de 8.091 metros. Y los décimos por este orden porque precisamente por este orden se planteó intentarlos en la misma expedición que acometería en la primavera de 2010.
Cambio de planes
Pero un imprevisto de ultimísima hora hizo cambiar los planes. El gobierno chino le denegó el permiso de entrada al Tíbet, posponiéndolo unas semanas, con lo que alteró toda la logística de la expedición tan solo unos días antes de embarcar rumbo a Katmandú. Y así, primeramente fue al Annapurna, montaña en la que en los primeros días estarían solos, y después intentaría el Shisha Pangma.
Otro de los temas que hacen inolvidable aquella expedición para Edurne, por cierto, con aquél viaje del pasado año fue la expedición número 20 a las grandes montañas del Himalaya para Pasaban, es que iba a coincidir en fechas en el mismo Annapurna con la coreana Miss Oh, a quien le quedaba teórica y únicamente esta montaña para ser la primera en pisar los catorce ochomiles. Si Edurne lo lograba, sería su ochomil número trece y todavía le quedaba el Shisha Pangma.
En una fecha temprana, muy poco habitual en las estadísticas de ascensiones al Annapurna, el 17 de abril, la expedición de Edurne Pasaban fue la primera en coronar en la temporada esta montaña. Allí dejaron parte del equipamiento en la pared del que se beneficiaron las siguientes expediciones, entre ellas la de la coreana que diez días más tarde logró su objetivo, en la primavera de 2010.
Felicitaciones a Miss Oh
El mismo día que Edurne Pasaban y su equipo llegaban al campo base del Shisha Pangma en el Tíbet, la coreana subía a la cumbre del Annapurna. La tolosarra reaccionó enseguida felicitando a Miss Oh ya que inmediatamente escribió: «Le felicito a Miss Oh, pero...». Con este pero se refería a que tendría que aclarar definitivamente qué pasó en el Kangchengjunga. Y sí escribió que «Miss Oh tendrá que bajar ahora a Katmandú y confirmar que hizo el Kanchenjunga el año pasado», pasando a centrarse en hacer el Shisha Pangma, el segundo de los objetivos de aquella expedición primaveral, y último de los catorce ochomiles. «Nosotros ahora continuamos aquí con lo nuestro, mirando al Shisha. Esperamos que tengamos suerte y que el tiempo nos de una pequeña ventana para intentarlo y poder terminar los catorce ochomiles».
Por fin, los catorce
El mismo día, pero un mes más tarde, Edurne Pasaban pisaba la cima del Shisha Pangma. Ya estaba hecho y con ello también estaba cumplida la culminación de algo que, sin quererlo y con el tiempo, se fue convirtiendo en un ambicioso sueño. Conquistar los catorce ochomiles. Desde ese mismo día, Edurne Pasaban pasó a la historia del alpinismo mundial, escribiendo una página con letras de oro por lo que acababa de hacer.
Ya nos decía poco antes de partir que prácticamente después de haber pasado un año desde aquella fecha es cuando comenzaba a asimilar lo que había sido capaz de hacer. «Quizás ahora empiezo a creerme que he terminado los catorce ochomiles un año después. Empiezas a mirar atrás y ves todos los reconocimientos, ves la gente cómo te aprecia. Y es cuando piensas que de alguna manera sí que he hecho algo. Los catorce ochomiles, pero esto está pasando ahora, un año después».
El secreto, el grupo
Nunca ha dejado de mencionar Edurne Pasaban al grupo de compañeros que le acompañan en sus expediciones. Es más, siempre ha basado sus ascensiones en la gente que en esos momentos iban con ella y siempre ha mencionado cada cumbre que ha hecho a sus compañeros refiriéndose en todas las ocasiones a que sin ellos hubiera sido imposible hacer lo que ha hecho.
Hubo una ocasión, por supuesto sin querer quitarle protagonismo a Edurne, nada más lejos de la realidad, que escribimos en estas páginas un artículo al que, emulando el título de la película de Alejandro Amenábar, titulamos ‘Los otros’. Ysin dudarlo nos referíamos a esos alpinistas que acompañan a Edurne Pasaban en sus ascensiones. Alpinistas que, aún sabiendo que van de ‘segundones’, quisimos darles su momento de merecida gloria porque, aludiendo a lo que siempre nos cuenta Edurne, sin ellos sería imposible llegar a donde ha llegado.
Ahí está su inseparable amigo y compañero de cuerda Asier Izagirre, quién además es primo segundo de Edurne, aunque, en el momento que se conocieron, ni lo sabían... Asier ha hecho junto a Edurne seis ocho miles desde el Broad Peak en 2007.
Ahí está también el alpinista catalán Ferrán Latorre, tambien cámara de altura, otra joya de la corona para Pasaban, con un impresionante palmarés, como otra buena parte del grupo lo es Nacho Orviz, nacido en 1960 en Gijón y el veterano del grupo, siendo un gran apoyo a Edurne y al conjunto de la expedición.
Y,por último, el médico del grupo, el cántabro Pablo Días-Munío, un experto en medicina del deporte que da todo lo que sabe por el bien del equipo. Todos ellos son los actuales compañeros de Edurne Pasaban. Los otros. Yen ellos está el secreto del éxito conseguido.