Se ha insistido mucho en el análisis estructural de que a falta de beneficios por la venta discos, los artistas deben pisar el acelerador y trabajar más en directo.
Esa lógica parecía oportuna durante los últimos años, cuando los rápidos cambios del mercado discográfico convirtieron los CDs en casi un simple plástico sin valor. Pero después, con la larga crisis del mercado capitalista global, la obligada revalorización de los «directos» se ha impuesto en el mundo pop-rockero.
Si las grabaciones no rentan casi beneficios, el grifo del dinero público se ha cerrado drásticamente, los «cachés» de las estrellas mejor pagadas han tenido que reducirse o renegociarse según cada «bolo» y la música popular ha conocido una reconversión hacia el «háztelo tu mismo», las autoediciones y sobre todo los conciertos.
Semejante repliegue favorece la frescura y naturalidad de los músicos porque el valor real de su capacidad creativa lo da el cara a cara con su público, lejos de los muchos artificios que el negocio ha ido creando durante años, en particular el artificio de los ‘playbacks’. Sucede también que el aumento de la oferta de conciertos de pago hace mella en el ahora mismo ralo bolsillo del espectador medio. Así que la vida de las músicas populares sigue adelante, viva y dinámica y en medio de constantes contradicciones.
En la temporada de otoño-invierno del año pasado se vivió a las claras entre nosotros esa excesiva abundancia de oferta. Pero no parece que el nuevo curso vaya a ser muy diferente. Basta con echar una ojeada a esa lista de conciertos que publicamos en estas páginas, que es bastante completa, pero en la que no han cabido algunas propuestas que se ofrecen en Gipuzkoa y bastantes otras de territorios vecinos. Véase, por ejemplo, ese «duelo» Joaquín Sabina-Miguel Bosé, quienes cantarán en e l velódromo de Anoeta con 24 horas de diferencia entre ambos.
Megaconciertos
Ese espacio deportivo parece renacer para menesteres musicales precisamente durante esta temporada, porque el recinto que albergó en su día los mejores shows internacionales ha quedado bastante relegado. Pero en apenas un mes recibirá a esos dos valores mayores del pop español y a la vieja guardia rockera de Guns N’ Roses.
Primero, habrá cantado en Donostia el argentino Andrés Calamaro, que se supone ha celebrado su nuevo recital del Kursaal esta pasada noche. El bonaerense (que esta misma semana ha debutado en Londres) ya estuvo también en el velódromo y gira ahora por recintos menos aparatosos.
Joaquín Sabina arribará al recinto ciclista el viernes 1 de octubre con un esquema escénico que se espera repita muchas de las claves que ya vimos en el Kursaal durante el invierno pasado, cuando presentó su último disco ‘Vinagre y rosas’. Algo similar sucederá un día después con Miguel Bosé, quien sigue rentabilizando por todo lo alto su última y muy exitosa grabación ‘Papito’, con capítulos tan especiales como su cubano «concierto por la paz» de hace un año, mano a mano con Juanes, Víctor Manuel y otros colegas de oficio.
La casualidad de la comentada lógica de una oferta a lo grande ha hecho además coincidir esa triple cita del velódromo con la nueva visita a su hermano mayor, el estadio de Anoeta, de U2, grandes entre los grandes en cuanto a mega espectáculos y a arrastre de masas.
Bono y colegas han sufrido un parón a causa de una lesión de espalda del propio cantante, pero están de nuevo en la carretera con el que podría ser el diseño más atrevido del ‘stadium rock’. Por cierto, el ‘U2 360º Tour’ ha tenido que mover su fecha sevillana del lunes 29 al martes 30 por coincidir la fecha primera con la anunciada huelga general sindical.
Fuera de Donostia, en la vecina Vizcaya, Bosé y Sabina repetirán sus respectivos conciertos en el espacio Bilbao Exhibtion Center de Barakaldo (Sabina actuará también en el pabellón Anaitasuna de Pamplona). Y en ese mismo escenario estarán los hiperveteranos Supertramp, que celebran los cuarenta años de la grabación de su primer álbum con la gira ‘70-10 Tour’. Un Rick Davies enfrentado personal e incluso legalmente con su ex colega Roger Hodgson, encabeza ahora el combo.
El BEC, que parece precisamente haber sustituido al velódromo donostiarra en cuanto a conciertos que alcancen las 10.000 personas, insiste además este otoño con dos valores internacionales de lujo y radicalmente distintos en lo artístico: el elegante británico Sting y la racial colombiana Shakira. El primero se presenta arropado por la Royal Philarmonic Concert Orchestra. Y a la segunda le vale con su desparpajo vocal ‘waka waka’ y su solidez escénica.
Citas de tamaño medio
Si las estrellas rutilantes tienen una buena representación en la programación de la nueva temporada, los conciertos de entrada media abundarán lógicamente más en los próximos meses para disfrute de los melómanos más exigentes y menos juerguistas.
Los dos cubos del Kursaal y el Victoria Eugenia agruparán hasta Navidades una importante oferta muy diversa. Sobresale, por ejemplo, el capítulo flamenco, con la catalana Mayte Martín, el domingo 10 en el teatro; Diego ‘El Cigala’ y su espectáculo de tango aflamencado ‘Canciones que hacen daño’, el sábado 16 de octubre en el Kursaal, y el maestro Enrique Morente, el domingo 12 de diciembre, en el mismo escenario.
Habrá pop-rock con el proyecto The Swell Season, del músico irlandés Glen Hansard y la pianista y cantante checa Markéta Irglová, el martes 19 de octubre en el Victoria Eugenia. Siguiendo la cronología temporal, el exitoso grupo Macaco, del catalán Daniel ‘Mono Loco’ Carbonell, estará el sábado, 23 de octubre en el Kursaal.
El veterano y muy respetado cantautor yanqui John Hiatt debutará entre nosotros el sábado 30 de octubre en el Kursaal mayor. Por el mismo escenario estará el saltimbanqui británico Jamie Cullum, un domingo 28 de noviembre. El pianista-cantante multiestilos ya estuvo en su día en el cubo mayor de Moneo e incluso en la plaza de la Trinidad, durante el Jazzaldia.
Una de las sorpresas del otoño será el concierto especial de Franz Ferdinand. Aunque aún no se ha oficializado la noticia, se trataría de una mini gira de tres shows privados, que incluiría Donostia el sábado 6 de noviembre. La entrada sería con invitación y en un espacio «especial» (¿Tabakalera?) en el que cupieran unas 1.000 personas.
Los amantes del jazz tendrán esta temporada menos ocasiones de disfrute, pero se anuncia en todo caso al trompetista americano Chris Botti para el domingo 3 de octubre, en la Sala de Cámara del Kursaal.
Y los ‘heavies’ guipuzcoanos deberán cruzar la muga con Bizkaia si quieren disfrutar de un par de shows genuinos, ambos en el espacio Landako de Durango. El sábado 6 de noviembre con Manowar y el 22 del mismo mes con el abuelo Alice Cooper.