La asociación de vecinos Gurekin de Errenteria ha advertido hoy de que "el conflicto puede saltar en cualquier momento" en el barrio de Iztieta, donde hace ocho meses se produjeron protestas vecinales por los problemas de inseguridad en la zona, de los que culparon a miembros de la comunidad inmigrante.
Gurekin asegura en un comunicado que "el asunto ha empeorado" y que el alcalde, el socialista José María Merino, no ha cumplido su "compromiso" de "observar con total escrupulosidad el funcionamiento" de los locales regentados por inmigrantes.
"Los vecinos están alarmados y enfadados por la exagerada presencia de estos elementos, las autoridades no toman medidas y el conflicto puede saltar en cualquier momento, agravado por lo repetido de los problemas", asegura.
Señalan que en febrero han aparecido en el barrio dos nuevos locales, uno en la calle Astigarraga cuyas actividades "no se corresponden con las de un bar" y que según afirman carece de la "preceptiva licencia".
Explican que en este establecimiento se ubicó hasta unos meses un bar restaurante regentado por magrebíes "que se constituyó en el epicentro de la protesta vecinal del pasado verano contra la delincuencia y actitudes conflictivas de algunos miembros de este colectivo".
El segundo es un local que se está reformando para convertirlo en locutorio "por parte de unas personas que radican en otros locales conocidos del barrio, adonde también se dirigieron las protestas vecinales".
Gurekin explica que el Ayuntamiento les ha indicado que es difícil impedir "una apertura de este estilo, dado que la normativa a aplicar queda difusa".
"Sin embargo, en julio el gobierno municipal prometió que pondría todo su empeño en buscar la manera de arreglar este asunto para que el barrio recuperara su vida habitual, vista la gran proliferación de estos locales en Iztieta, y el agravio que supone el hecho de que no se instalen en ningún otro barrio de Errenteria en cantidad semejante", añade.
Gurekin se pregunta por qué no se ha redactado en ocho meses una ordenanza municipal que regule este tipo de locales, cuando la apertura de nuevos locutorios "va en contra del sentir general de los vecinos".
"¿Por qué están tardando tanto? ¿Por qué no han tomado ejemplo de otros municipios que han padecido situaciones similares, cómo Bilbao, cuya ordenanza ha obtenido buenos resultados? ¿Cuántos locales más van a dejar en tan pocos metros?", vuelve a preguntarse.
Esta asociación entiende que está situación "conlleva unas responsabilidades no asumidas".
"Iztieta, desde hace ya demasiado, pide ayuda para arreglar el deterioro y abandono a que se ha visto sometido por el Ayuntamiento. Y meses después, comprobamos la negligencia y falta de interés hacia el barrio, sin que lleguemos a saber las razones para esto. Comprobamos que las promesas que se ofrecieron en momentos de tensión se han quedado en nada", añaden.