María Luisa Maquinay ha quedado «impresionada» por la capacidad de movilización de Behar Bidasoa. Los voluntarios de la ONG pasaron el día de ayer empaquetando los alimentos recogidos para Haití en parroquias, asociaciones y supermercados de la comarca. La hermana mercedaria, que ha vivido 24 años en la misión de Santo Domingo y ahora reside en Arrasate, agradeció «el trabajo y la ayuda de toda la gente de esta comarca».
-¿Cómo se encuentran sus hermanas de Haití? ¿Qué noticias tiene de ellas?
-Se encuentran bien, trabajando sin descanso. Nuestra misión de Jacmel ha quedado afectada por el terremoto, pero ninguna hermana ha resultado herida. Allí tenemos un centro médico y un centro nutricional para niños, que ahora habrá que reparar. Las hermanas de Santo Domingo se han desplazado a Jacmel, para ayudar y llevar alimentos y medicinas. Las conozco porque he estado allí 24 años. Una de ellas es Arantxa Ipiña, de Mondragón y otra, María Luisa Ugarte, de Oñati, que es la superiora provincial . Ahora van a viajar otras nueve hermanas desde España, cuatro de Andalucía, dos de Madrid, una de Mondragón, otra de Barcelona y otra de Logroño. Todas son enfermeras. Cuando lleguen, las hermanas de allí podrán descansar, aunque hay trabajo para todas.
-¿La comunidad de Santo Domingo es la que recibirá el envío de ayuda procedente de Irun?
-Así es. La comunidad de las hermanas mercedarias de Santo Domingo recibirá el container que se está preparando aquí, así que la garantía de que llegue a su destino es real. Estoy impresionada de ver cuánto se está trabajando en Irun y todo lo que se ha recogido. Todas estas cajas las recibirán las hermanas en Santo Domingo y desde allí las trasladarán en camionetas hasta Jacmel.
-Las imágenes del devastador terremoto han movido a la solidaridad, pero cuando dejemos de verlas, Haití seguirá necesitando ayuda.
-Cuando los periódicos y las televisiones se olviden de Haití, tenemos que recordar que los haitianos siguen existiendo. A partir de ahora, habrá que reconstruir la capital y todos los pueblos afectados. Durante unos cuantos años, vamos a tener que seguir pendientes porque lo necesitan de verdad.
-Antes del terremoto, su comunidad atendía en Haití un ambulatorio y un centro nutricional. Ahora, tiene un nuevo proyecto.
- Ha habido una llamada de la madre general en la que se nos comunica que se quiere construir un orfanato, un hogar para acoger a los niños que deambulan por la calle. Las hermanas de allí ya los están recogiendo.
-Estos días se está hablando de las redes de adopción ilegales.
-Es una pena, porque hay muchas ONGs y muchas personas con muy buena voluntad, que están ayudando de verdad a los niños huérfanos, pero entre todas ellas siempre puede haber alguna cuya intención no sea la de ayudar . Las hermanas mercedarias creemos que el futuro de Haití pasa por los niños y los jóvenes. Sin duda, quererlos sacar ahora del país para que no sufran, puede ser una medida de emergencia, pero entendemos que la solidaridad y la justicia pasa porque se respeten sus derechos, entre ellos el derecho a vivir en su país y contribuir a su desarrollo.
-¿Va a volver a Santo Domingo?
-Ahora estoy en Mondragon. Tuve que regresar por asuntos de familia. De momento, tengo que quedarme, pero estoy aquí deseando estar allá.