En momentos de crisis económica todos se aprietan el cinturón y también los trabajadores, que le han visto las orejas al lobo al prodigarse los expedientes de regulación de empleo. Con esta espada de Damocles sobre sus cabezas no es extraño que las bajas laborales se hayan reducido ante el temor a perder su puesto de trabajo.
Gipuzkoa no ha sido una excepción a esta regla general que se ha cumplido en el conjunto de España. Así, el año pasado disminuyó en nuestro territorio el cómputo global de bajas, que parece lógico porque asimismo ha descendido el número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, pero también lo hizo en números relativos, en concreto, la incidencia media mensual, que mide el número de procesos iniciados con relación a la población protegida.
Para poder hacer una comparativa de la evolución de la incapacidad temporal hay que acudir al Instituto Nacional de la Seguridad Social, único que dispone de registros oficiales al respecto y que aglutina en una de sus estadísticas tanto los datos recogidos por el propio INSS, como los del Instituto Social de la Marina y los de las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
Y aunque en lo que respecta a 2009 sólo recoge los datos acumulados hasta el mes de agosto, sirven de referencia para ver la tendencia que han registrado las bajas temporales, ya que registra el número de procesos medios iniciados al mes, así como la incidencia media mensual, lo que da una idea de la evolución registrada en gran parte del año pasado.
Disminución
La primera conclusión que se puede extraer es que el número medio mensual de procesos de baja iniciados en 2009 en lo que respecta a las enfermedades comunes se redujo un 8,88% en relación a 2008. Así, en lo que respecta a las contingencias comunes sin tener en cuenta a los autónomos y a las empleadas de hogar pasó de los 7.586 procesos mensuales en 2008 a 6.912 en 2009.
La evolución es similar en el colectivo de autónomos y empleadas de hogar, ya que se contabilizó un promedio de 806 en 2009 frente a 877 en el ejercicio anterior.
Esto hizo que la incidencia media mensual -procesos iniciados en relación a la población protegida- disminuyera en 2,37 puntos en las enfermedades comunes de los trabajadores por cuenta ajena, al pasar de 30,24 trabajadores por mil a 27,87. La incidencia de los autónomos y empleadas de hogar registró una tendencia pareja. Si en 2008 se registraron 10,91 procesos de baja mensual de promedio por mil trabajadores en 2009 bajó a 10,15.
Sin embargo, la duración media de los procesos de baja siguió la evolución contraria, ya que registraron un incremento; es decir, mientras se aprecia que la crisis disuade al parecer a los trabajadores a la hora de cogerse una baja laboral, fundamentalmente en procesos que no son graves, todo indica que los que se acogieron a la incapacidad temporal lo hicieron por más tiempo. En 2008 la duración media de los procesos de contingencia común fue de 35,05 días frente a los 38,89 de 2009. En el caso de los trabajadores autónomos y empleadas de hogar la diferencia es mayor, ya que se pasó de los 76,81 días en 2008 a 82,28 el pasado ejercicio.
Cabe recordar que la duración máxima considerada para cada proceso es de dieciocho meses.
La conclusión a la que se puede llegar es que en épocas de crisis los trabajadores se lo piensan más a la hora de cogerse una baja laboral por las posibles represalias o despidos, pero que éstas son más prolongadas.
En lo que respecta a los accidentes laborales y enfermedades profesionales -el INSS los compuja en su conjunto- la evolución es la misma que en el caso de las contingencias comunes aunque más acentuada. De hecho, el promedio mensual de procesos iniciados disminuyó el año pasado un 22,62% al pasar de 1.432 en 2008 a 1.108 en 2009. La incidencia también disminuyó, aunque en menor medida, ya que fue de 1,1 puntos.
Por su parte, la duración media de los procesos de baja también aumentó al pasar de 28,32 días en 2008 a 31,84 en 2009.
Escaquearse menos
Estas son las cifras oficiales que casan con la impresión de algunas patronales y empresas que están empezando a apreciar que la situación económica y los ajustes de empleo que se están realizando en algunos sectores están llevando a los trabajadores a cuidar sus bajas y a escaquearse menos en el trabajo.
El problema que supone para las empresas el absentismo laboral es tan grave que dentro de la CEOE se ha creado un grupo de trabajo para abordar esta cuestión. Y es que la reducción del absentismo laboral es una de las reivindicaciones históricas de los empresarios, pero es un tema muy complejo, pues apuntan que hay un absentismo justificado, fruto de una enfermedd o de una dolencia, y otro que es resultado de la picaresca de los trabajadores.
De hecho, la Seguridad Social ya ha anunciado que quiere colaborar con las comunidades autónomas en la búsqueda de un sistema informático que permita conocer el número de bajas laborales que se coge cada trabajador y el volumen de partes de baja que expide cada profesional médico. Consideran que esta medida ayudaría a combatir el absentismo y a diferenciar entre el justificado y el fraudulento.
Según datos de la patronal de Mutuas de accidente de trabajo y enfermedades profesionales AMAT, prácticamente el 25% de los trabajadores que están de baja por una enfermedad común se reincorporan a su puesto de trabajo al día siguiente de ser avisados por la mutua para un próximo control médico. Y es que las mutuas se están poniendo mucho más rigurosas a la hora de controlar las bajas.