Fue el peor de los despertares posibles. 24 familias de Eskoriatza tuvieron que ser desalojadas ayer con urgencia después de que se produjera un desprendimiento de tierras que afectó a la parte baja del edificio donde dormían. Las fuertes lluvias acumuladas durante el fin de semana, sobre todo a partir de la tarde del sábado, causaron el derrumbe en la calle Aranburuzabala, en un bloque prácticamente pegado al monte donde, al parecer, ya se habían sucedido pequeños derrumbes.
Esta vez, el susto fue mayúsculo y a punto estuvo de acabar en tragedia. A las ocho de la mañana, cuando la mayoría de vecinos se encontraba durmiendo, la tierra se deslizó hasta el primer piso del portal número 26, que quedó totalmente sepultado. Las toneladas de rocas y lodo llegaron a colarse hasta la habitación donde descansaba la joven Nagore Carvallares, que salvó su vida de milagro. La tierra desplazó incluso la cama donde dormía, pero ella salió ilesa.
El estruendo producido por el derrumbe despertó al resto de vecinos, que salieron inmediatamente de sus casas a la calle, en una mañana fría y húmeda que hizo aún más dura la espera, hasta que llegaron efectivos de la Ertzaintza, Guardia Municipal y los peritos. El portal afectado por el desprendimiento, y otros tres adyacentes que están en el mismo bloque de viviendas fueron precintados y todos sus inquilinos desalojados por precaución, aunque los daños se limitaron a la parte baja del edificio.
Además de las casas, también hay varios comercios en los bajos del edificio, que no podrán abrir hoy.
Técnicos de Atención de Emergencias del Gobierno Vasco, así como técnicos del Ayuntamiento, inspeccionaron la zona y decidieron finalmente realojar a las 24 familias en dos hoteles de Eskoria-tza a la espera de que se acuerde una solución técnica para apuntalar la ladera. El alcalde, Pedro Lasagabaster, que se acercó a la zona afectada, adelantó que «en los próximos días parte de los vecinos podrán regresar a sus casas, aunque hoy -por ayer- es mejor ser precavidos y esperar», informó Joxebi Ramos.
Los nervios del primer momento tras el derrumbe tornaron a malestar evidente a medida que avanzaba la mañana. Varios vecinos, entre ellos Ángel Bengoa, aseguraron que ya se había presentado una denuncia en el Ayuntamiento por un suceso similar hace casi dos décadas. La respuesta, sin embargo, no sólo no llegó nunca, sino que hace dos años varios residentes solicitaron al Consistorio «que tomara medidas y hasta hoy», relató Ángel. El primer edil reconoció que «cuando se hicieron estas viviendas no se controló como es debido el talud y los problemas han sido continuos. Yo espero que definitivamente podamos acabar con los desprendimientos».
Desde el Ayuntamiento se está haciendo «todo lo posible» para que la situación «vuelva cuanto antes a la normalidad», insistió Lasagabaster.
60 litros en 30 horas
El derrumbe de Eskoriatza fue sin duda la consecuencia más grave tras los aguaceros del fin de semana que en algunos puntos del territorio llegaron a descargar más de 100 litros por metro cuadrado. Según datos de la agencia vasca de Meteorología, Aemet, en Altzola se acumularon en dos días 113 litros (69 en la jornada del sábado, la más lluviosa). En el observatorio del aeropuerto de Hondarribia, se recogieron 50 litros por metro cuadrado el sábado y ayer prácticamente no llovió. En el Observatorio meteorológico de Igeldo, perteneciente a la Agencia Estatal de Meteorología, los pluviómetros recogieron casi cincuenta litros por metro cuadrado el sábado y apenas 2,4 ayer.
El peligro, que se creía en las cuencas de los ríos, vino de las laderas de los montes donde se produjeron varios desprendimientos. Además del de Eskoriatza, la tierra se deslizó en Usurbil sobre la N-634 que se cerró el sábado a la noche, según informó la Ertzaintza. Por la mañana, cuando se pudieron efectuar los trabajos de limpieza, se abrió un carril para paso alternativo, regulado por semáforos.
La GI-3730 en Errezil, la GI-3452 en Irun y la A-2620 entre Arrasate y Aramaio también sufrieron problemas por desprendimientos que invadieron la calzada e imposibilitaron la circulación.
Los servicios de Atención de Emergencias del Gobierno Vasco mantuvieron la alerta ante la crecida de los ríos en Gipuzkoa, aunque a lo largo del día, cuando también remitieron las lluvias, el temor a que se produjeran inundaciones se desvaneció.
Peor lo pasaron en Vizcaya, donde la ría de Bilbao se desbordó con la pleamar ayer de madrugada y a punto estuvo de hacerlo por la tarde. Las carreteras más bajas de ambos márgenes tuvieron que ser cortadas temporalmente, en la curva de Elorrieta y en Rivera de Zorrozaurre, donde los clientes de una discoteca del lugar tuvieron que esperar a la bajada de las aguas para salir con sus coches. En otros puntos de Vizcaya también se registraron inundaciones al salirse de su cauce los ríos Cadagua en Alonsotegi y Barakaldo, el Butrón en Gatika y el Nervión en Galdakao y Etxebarri. Las previsiones anuncian para hoy una notable mejoría del tiempo en todo Euskadi, con cielos poco nubosos y ascenso de las temperaturas máximas.