El exitoso pop rock euskaldun de Ken Zazpi abre esta noche, a las 20.30 horas, con precios entre 12 y 15 euros, nueva etapa en la sala Jam de Bergara. Escenario musical de referencia desde su apertura en 1996, la Jam vuelve a la carga con intención de recuperar su prestigio. La programación de conciertos corre a cargo de Hontza Produkzioak. Hablamos con su responsable y antiguo gerente de la sala Fernando Etxabarri.
- Vuelve la Jam. ¿Pero no se llama ahora New Guass?
- La Jam cerró sus puertas y en septiembre abrió con nuevos gestores como discoteca New Guass. Ahora se vuelven a programar conciertos y para esa variante se mantiene como Jam Aretoa.
- ¿Por qué cerró la Jam?
- Tres años antes de cerrar, muchos de los que habíamos levantado la sala ya lo habíamos dejado. Los que siguieron quizás se centraron más en el aspecto hostelero que en el de los conciertos. La competencia de otras salas del entorno era ya un hecho y la gestión no funcionó.
-¿Cómo ha surgido la posibilidad de que vuelva a ser sala de conciertos?
-La gente que lleva ahora la sala se dedica al techno. Pensaron que su labor se podía complementar con conciertos de rock y se pusieron en contacto con nosotros, que siempre hemos seguido en el mundo de la música. Al frente estamos casi el mismo equipo que abrió la sala en 1996.
- La Jam fue muy grande.
- Sí, y queremos que esta segunda etapa esté al nivel de la primera, cuando la Jam se convirtió en la mejor sala de conciertos de Euskadi y referente en el Estado. Tocaron los mejores y se hizo fuerte en el mercado de las giras medianas, con pelotazos como Machine Head, Skunk Anansie, Queens of the Stone Age o Motorhead. Gipuzkoa tiene que saber que es una suerte tener una sala como la Jam y hay que aprovecharla.
- Los tiempos han cambiado.
- Cuando abrió la Jam había cuatro o cinco salas en Euskadi. Ahora la competencia es brutal, sobre todo desde Bilbao. Partimos de cero. Pero confiamos en nuestro potencial. Ofrecemos calidad y experiencia. Y las comunicaciones han mejorado mucho. En 35y 40 minutos se llega desde Bilbao o Donostia. Sabemos que tenemos que pelear por conciertos internacionales, que son los que mueven gente desde muchos sitios diferentes. Y tirando más al rock y heavy que al pop, que no desplaza tanto a sus seguidores. De todas maneras la oferta de conciertos es exagerada en Euskadi, algo tendrá que cambiar porque no hay público para tanto bolo.
-¿Ha cambiado la sala?
- El color de las paredes. Escénicamente hay nuevo equipo de sonido. Son 24.000 watios frente a los 16.000 de antes. Suena mucho mejor, más potente y ocupa la mitad.
Cambiarán también los horarios de conciertos. Hay que acabar para las 11.30 o 12.00 de la noche como muy tarde para dejar libre la sala y abrir como disco.
-¿Próximos conciertos?
- No hay fechas cerradas. Las giras internacionales se programan con muchos meses de antelación y acabamos de entrar. Hemos hablado con productoras y managers, saben que estamos aquí y toca esperar. Estamos también concretando una fecha con Berri Txarrak, probablemente en mayo. Barricada podría venir en la parte final de la gira, porque de momento buscan un local de mayor capacidad, y hay cosas que queremos recuperar como el concierto de fin de año de Loquillo en el que celebraba en la Jam su cumpleaños.