diariovasco.com
Sábado, 26 mayo 2012
sol
Hoy16 / 27||Mañana14 / 21|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
«Me tocó ser concejal de Urbanismo con 23 años; fue una época apasionante»

Borja Sémper | Ex concejal del ayuntamiento de irun

«Me tocó ser concejal de Urbanismo con 23 años; fue una época apasionante»

Llegó a la política local con 19 años y se va tres lustros después como parlamentario vasco y presidente del Partido Popular de Gipuzkoa

29.01.10 - 03:34 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
En 1995 Borja Sémper entró en el Consistorio como edil. Quince años de trabajo en su ciudad natal merecen ser repasados con él después de que en el Pleno del miércoles cesara en su cargo.
-¿Ha cambiado el ayuntamiento en este tiempo?
-Se ha profesionalizado, en su funcionamiento y en la atención al ciudadano, eso es innegable. Pero sobre todo, ha cambiado Irun, y un Ayuntamiento refleja la sociedad que administra. No han cambiado otras cosas; la administración sigue siendo pesada en los trámites y a la burocracia a veces se le pone doble erre. Es un problema endémico en todas las administraciones.
-Ha hecho oposición y ha gobernado. Mejor lo segundo, supongo.
-La oposición tiene cosas muy gratificantes y es muy necesaria. Un Gobierno sin una buena oposición, que le fiscalice y controle, muere de éxito. Recién entrado en el Ayuntamiento, Amador Villamía (PSE) me dijo: «temo cuando lleguen las vacaciones universitarias porque sé que vas a empezar a dar caña». Me forré a notas: algunas absurdas, otras menos; algunas interesantes, otras menos. Era el ardor guerrero con el que entras siendo tan jóven. Pero donde eres útil de verdad y puedes hacer algo es en el Gobierno. La época de concejal de Urbanismo fue apasionante. Me tocó con 23 años, recién terminada la carrera, con total disponibilidad, sin límite de horas ni días; no estaba casado, no tenía familia: una dedicación absoluta a la ciudad. Absorbí información como una esponja e hice cosas de las que me siento satisfecho.
-Esa lentitud de la tramitación que decía antes, ¿le dejó demasiadas cosas en el tintero?
-Demasiadas no, pero sí algunas importantes, aunque no todas grandes. Por ejemplo. Venía un ciudadano con un problema concreto, pongamos una salida de humos mal hecha que le molestaba. El trámite para resolverlo es tan largo que la gente puede llegar a pensar que estás pasando. También me pasó en grandes proyectos. Me provoca una desazón tremenda que en función del color que gobierna una administración, las cosas salen o no. Como el canal de aguas bravas, que hubiera sido un gran proyecto, que hubiera generado enorme riqueza... y en otro contexto político hubiera salido. Este tinglado funciona así y tenemos que ser conscientes de ello para intentar cambiarlo.
-De lo que sí salió adelante cuando fue delegado de Urbanismo, ¿con qué se quedaría?
-Me siento especialmente satisfecho por haber desbloqueado el futuro de la plaza San Juan. Había un conflicto brutal entre Ayuntamiento y vecinos y aposté por una solución que no era ni residencial ni páramo; hubo un concurso de ideas , participación ciudadana..., aunque mi responsabilidad llega hasta donde llega. Recuerdo en especial la gestión del cuartel de Ventas y de los suelos de los antiguos pasos fronterizos para transformar Behobia y el puente de Santiago. También dos Ordenanzas. Una, la de hostelería, para eliminar el límite de distancias entre bares, lo que posibilitó que se pudieran modernizar, porque si no, al cerrar para hacer reforma, aunque fuera una insonorización, no podían obtener el permiso de reapertura por ese límite. La otra fue la Ordenanza de accesibilidad en viviendas para facilitar y subvencionar la instalación de ascensores.
-Le toca dejar el ayuntamiento, por incompatibilidad de llevar tantos cargos a la vez. ¿Es una decisión personal o de partido?
-Absolutamente personal. No me sentía satisfecho con la dedicación al Ayuntamiento. O estoy al 100% o prefiero no estar. En 1995, no esperaba ser presidente del PP de Gipuzkoa ni parlamentario. La vida te lleva por un camino y llega un momento en que tienes que plantearte si estás cumpliendo. Sé que en el Ayuntamiento no lo estaba haciendo, así que lo más honesto me parecía dejar sitio y seguir trabajando, también por Irun, pero en otros ámbitos. Es importante que el político sea consciente de cuándo tiene que salir de donde está.
-¿En política hay, como en el fútbol, Primera, Segunda y Segunda B?
-Sí, pero de personas, no de instituciones. Hay gente que está en un Ayuntamiento pequeño y es de Primera y gente en un Gobierno nacional que es de Regional. Un Ayuntamiento, por disponer de un presupuesto menor, no es Segunda B. Díselo a un ciudadano, que cuando tiene un problema real, acude a su Ayuntamiento, su único bote salvavidas. Para el político es lo más exigente: la gente te viene con algo que está en tu mano resolver; viene cuando estás trabajando, pero también cuando estás paseando con tu familia o tomando algo en un bar. Es una responsabilidad brutal.
-Ahora que deja el ayuntamiento, ¿cuáles son los próximos retos de su carrera?
-El ego en política es muy peligroso. Lo fundamental es no pensar en el siguiente escalón, sino en hacerlo bien donde estás, en mi caso, en el Parlamento Vasco. Y como presidente del PP de Gipuzkoa espero abrir el partido a la sociedad, hacerlo útil y consolidar un proyecto. Se dice pronto.
- Me salgo un poco de la escala local, pero quiero preguntarle cómo es ese Parlamento Vasco tras el cambio de Gobierno.
-Todo es diferente. El contexto del país es diferente y la utilidad del Partido Popular es diferente. El clima de convivencia entre los partidos en el Parlamento ha mejorado, mucho. Antes, era irrespirable. Al volver de los plenos, tenía la sensación de haber perdido el día, discutiendo sobre cosas que sólo importaban a los políticos. Ahora seguro que también pasa, pero se habla más de lo que importa a la gente y menos de lo que no le importa. Luego se acertara o no en las decisiones, pero el debate está en cosas en las que antes no estaba.
-Volviendo a Irun, le pediría que presente a su sustituta en el grupo popular, Sofía Vázquez.
-Es una chica estupenda, pero eso no es lo importante para la gente, sino que tiene muchas ganas de trabajar y de hacer bien las cosas. Será un soplo de aire fresco en el grupo, pero también en la Corporación, que falta hace, la verdad.
-Terminemos con un secretillo que haya ocurrido en estos 15 años... y que sea contable
-En 1999, a la semana de coger Urbanismo, dí una rueda de prensa hablando de las VPO de Olaketa, que estaban para empezar a construirse. Un informe técnico decía que se iba a retrasar y yo lo conté. La verdad, pura, en bruto. Al día siguiente, el titular de El Diario Vasco era «Sémper afirma que las obras de las VPO se retrasan». La bronca que me cayó del alcalde (Alberto Buen)... No es que quisiera que mintiera, pero, aunque tengas el afán por contar las cosas como son, hay que contarlas con cuidado para que no se entiendan mal y se arme un lío.
En Tuenti
«Me tocó ser concejal de Urbanismo con 23 años; fue una época apasionante»

Deja el Ayuntamiento, pero Borja Sémper asegura que seguirá trabajando por Irun en otras instituciones. :: F. DE LA HERA

Videos de Gipuzkoa
más videos [+]
Gipuzkoa
Diario Vasco

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.