¿Cómo se articulará el tráfico en la superficie de la estación de autobuses de Atocha? No hay respuesta aún. Así lo denunció ayer el concejal del PNV Martín Ibabe, que planteó una batería de preguntas sobre el futuro de esta infraestructura de forma oficial. «Sólo nos dijeron que queda tiempo suficiente, que no hay prisa».
Para Ibabe sí la hay, porque no se está hablando de una cuestión de detalle sino del nudo de transportes más importante de la ciudad, no sólo por la estación de autobuses, sino también por la habilitación de un parking de setecientas plazas en rotación y por la reforma que experimentará la estación ferroviaria por la llegada del AVE.
En estos momentos, Diputación de Gipuzkoa y Ayuntamiento de San Sebastián cuentan con un convenio de colaboración para sacar adelante el proyecto. Ambas instituciones pretenden que la adjudicataria sea la que se encargue de las obras y explote después la instalación, estacionamiento incluido, pero si en tiempos de bonanza se pensó en cobrar un canon por ello, ahora queda por determinar qué dinero será necesario poner encima de la mesa por parte de ambas entidades para que Atocha salga adelante.
Ibabe explicó ayer que, más allá de la proximidad o no del inicio de las obras de ejecución, es necesario contar con los estudios encaminados a establecer dónde estarán las paradas de los autobuses urbanos o los interurbanos... O qué modificaciones será necesario hacer para que el entramado de transportes no afecte de forma negativa al paseo de Bizkaia o al de García Lorca. tampoco se ha aclarado la afeccción en el puente María Cristina.
«Hay un montón de cuestiones por dilucidar. Y no se trata de detalles, sino de decisiones estratégicas porque la nueva estación de autobuses y todo lo que lleva aparejado planteará una nueva política de movilidad en la ciudad que es necesario planificar con antelación».
Ibabe dijo que su partido no va a volver a entrar en la polémica de la ubicación, a pesar de que, en principio, el PNV mantuvo la conveniencia de que Riberas de Loiola era un lugar más adecuado que Atocha.
«Lo que está claro es que la decisión del cambio de lugar se tomó en el 2007, que en 2008 se adjudicó un prespuesto para iniciar la obra que luego se retiró y que lo mismo ocurrió en 2009. No sabemos qué es lo que pasa ni por qué se retrasa el proyecto y no existe ninguna previsión».
El edil jeltzale mostró su preocupación por el impacto que tendrá el aparcamiento de setecientas plazas proyectado en la zona, ya que todas ellas son de rotación y darán servicio tanto a la estación de autobuses como a la del tren.