Después de una larga ronda de negociaciones entre los socios de la coalición que gobierna Alemania, la canciller Angela Merkel anunció ayer un nuevo plan estratégico para la misión militar germana en Afganistán que será presentado oficialmente mañana en la cumbre que se celebrará en Londres sobre el país euroasiático.
La iniciativa incluye el envío de otros 500 soldados -el contingente actual lo forman 4.500 efectivos-, la creación de una 'reserva flexible' integrada por otros 350 militares y nuevos medios financieros para impulsar la reconstrucción y la reinserción en la vida civil de los talibanes.
El plan aprobado la noche del lunes lo dio a conocer ayer la canciller a los líderes de los cinco grupos parlamentarios del Bundestag para buscar el mayor consenso posible para el nuevo mandato que deberá aprobar el Parlamento Federal. En un interesado guiño dirigido a la oposición socialdemócrata, la canciller también sugirió que la retirada de las tropas alemanes podría comenzar en 2014, cuando se espera que el Gobierno de Kabul pueda garantizar su propia seguridad.
El proyecto pretende reorientar la misión militar hacia la reconstrucción civil y dar también prioridad a la formación de policías y soldados afganos. Para alcanzar esta última meta, Merkel señaló que el nuevo contingente que será enviado al país en guerra participará activamente en la formación de las fuerzas de seguridad locales.
«Aumentaremos el personal militar dedicado a la formación de 280 a 1.400, pero en realidad sólo enviaremos 500 soldados más. Eso muestra el cambio de acento en la misión», matizó Merkel. «Queremos iniciar una nueva etapa, la de transferencia de responsabilidades al Gobierno afgano», añadió.
Para alcanzar esa meta, Berlín también aumentará de 123 a 200, el número de expertos que instruyen a los futuros miembros de la Policía afgana. Con respecto a la llamada 'reserva flexible', integrada por 350 soldados, la canciller adelantó que esos efectivos únicamente serán enviados a Afganistán para garantizar la seguridad cuando se lleven a cabo grandes eventos cívicos, como citas electorales.
El Gobierno alemán también aprobó duplicar su presupuesto actual para la reconstrucción del país euroasiático hasta los 430 millones de euros frente a los 220 actuales. El dinero será invertido para impulsar una «ofensiva de desarrollo que será aplicada en el norte de Afganistán y que tiene como objetivo mejorar la infraestructura y recuperar el apoyo de la población.
Fondo de Reintegración
El Ejecutivo germano acordó, asimismo, participar en un polémico Fondo Internacional de Reintegración que estará dotado con 500 millones de dólares (más de 350 millones de euros) y con el que se pretende ayudar a los rebeldes que decidan abandonar las armas. Las autoridades alemanas destinarán en los próximos cinco años 50 millones de euros al citado fondo.
El ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, manifestó que el programa será impulsado por el propio Gobierno afgano y que sólo se beneficiarán de las ayudas previstas los talibanes que se comprometan a respetar la Constitución, renieguen de la violencia y rompan sus vínculos con la organización Al-Qaida.
«Queremos alcanzar una democratización y estabilización en armonía», explicó el ministro. Westerwelle, que representará al Gobierno alemán en la conferencia de Londres, se apartó de la ambigüedad de la canciller sobre la fecha exacta del repliegue de las tropas al prometer que los primeros soldados germanos comenzarán a regresar en 2011.