El presidente de la Cámara de Gipuzkoa, José María Echarri, ha renunciado a presentarse a la reelección al constatar la falta de apoyos suficientes para hacer frente con garantías a la candidatura auspiciada por la patronal Adegi y encabezada por el actual vicepresidente, Pedro Esnaola. La retirada de quien ha estado al frente de la institución en los últimos ocho años despeja el camino a Esnaola, si bien no se descarta aún que se pueda presentar una candidatura alternativa, habida cuenta de la existencia de un grupo disconforme con la figura del publicista donostiarra.
La postura de Echarri no es oficial aún, pero según ha podido saber DV, el propio protagonista habría comunicado ya su decisión al consejero vasco de Industria, Bernabé Unda, y al diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano. No así a sus compañeros del comité ejecutivo de la Cámara, reunido el lunes y en el que, según fuentes de la institución, «no se trató este tema».
La decisión de Echarri no sorprende, aunque se ha hecho esperar desde que DV hizo público en octubre que Adegi apostaba por una renovación al frente de la Cámara y que ya tenía decidido el sucesor, en la figura del vicepresidente Pedro Esnaola, hombre de confianza tanto del presidente de la patronal, Eduardo Zubiaurre, como de su secretario general, José Miguel Ayerza.
La existencia de un candidato alternativo, apoyado además por Adegi -el propio Echarri fue también aupado en su día al puesto por los entonces responsables de la patronal- hizo que pronto se barajara la posibilidad de una renuncia. De todos es sabido que Echarri es poco amigo de conflictos y luchas internas en las instituciones en las que está presente y que siempre ha sido considerado un hombre de consenso.
Las formas y las reticencias
Pero las formas en que salió a la luz el nombre de Esnaola (sin que Adegi le comunicara personalmente que pensaba en su relevo), las reticencias que el publicista levanta en una parte del empresariado guipuzcoano, y la percepción de que en Gipuzkoa se asiste a una «toma de poder» en las instituciones económicas después de lo sucedido en Adegi en 2008 y el intento de renovación fallido en Elkargi hace escasas semanas, llevó a un grupo de empresarios a pedir a Echarri que no renunciase «precipitadamente». Aún en el mes de diciembre, el todavía presidente dejaba abierta la puerta a un posible intento de reelección «si me lo piden».
Pero el peso de Adegi en la Cámara es elevado y su influencia casi decisiva. No sólo designa directamente a cuatro de los cuarenta miembros del pleno, sino que, además, gestiona la elección de gran parte de los representantes de cada uno de los sectores en el parlamento cameral. Así, las posibilidades de éxito de cualquier alternativa son muy limitadas.
A su salida de la Cámara se suma la interrogante sobre su futuro en Tecnalia, la corporación tecnológica vasca de la que Echarri también es presidente. Como es sabido, el Gobierno Vasco ha colocado en la vicepresidencia de la corporación al ya ex director de Innovación del departamento de Industria, Pedro Hernández, con la intención de que sea su presidente una vez que la fusión de ocho centros sea una realidad y haya que elegir al nuevo patronato.
Trayectoria
Nacido en San Sebastián en 1935, José María Echarri ha estado toda su vida íntimamente ligado al mundo empresarial guipuzcoano. Economista de profesión, es, además de presidente de la Cámara desde 2002, presidente de honor de Cementos Rezola, presidente del patronato del centro tecnológico Inasmet, presidente de Corporación Tecnalia y vicepresidente de Mutualia.
Fuera del ámbito empresarial, es presidente del Orfeón Donostiarra y cónsul honorario de Noruega en San Sebastián, título que ostenta desde su etapa como directivo en O.Mustad y Cía, multinacional del país nórdico con implantación en Tolosa donde Echarri trabajó durante 20 años.
Ha sido, además, vicepresidente y consejero delegado de distintas sociedades del grupo francés Sommer Allibert, presidente de Cementos Rezola y director gerente de la Mutua Pakea. Echarri ha sido artífice y pieza fundamental en los procesos de fusión entre Pakea y Mutua Vizcaya Industrial que dio lugar a Mutualia y en el actual proceso de integración de ocho centros tecnológicos vascos que dará lugar a Tecnalia.