Desde que salió de la Real, la carrera futbolística de Lee Chun Soo ha sido una sucesión de tumbos, un ir de aquí para allá, sin un destino demasiado claro. Pero la semana pasada marcó un gol. ¿Dónde? Ésa es la pregunta.
En la Liga de Arabia Saudí, donde milita en el Al-Nasr, un equipo de la capital, Riad. El jugador coreano llegó allí en julio del año pasado, después un nuevo lío en su carrera, uno más de una trayectoria complicada. El de la semana pasada al Najran fue el tercer gol del ex realista en la Liga, lo que no impide que los dirigentes de su club quieran desprenderse de él, según informaba esta semana el 'Korea Times', diario de Seúl que se publica en inglés y calificaba a Lee como el «trouble-making player», o sea, «el jugador problemático».
El ex realista llegó a Arabia Saudí en virtud de un acuerdo que dijo tener firmado con su anterior club, el Chunnam Dragons coreano, según el quedaba libre si recibía una oferta de más de 600.000 euros al año. Luego resultó que ese documento era falso, por lo que la Federación Coreana le ha castigado con la prohibición de volver a jugar en el país mientras el Chunnam no le dé permiso, algo que por el momento no ha sucedido.
Lo que deja a Lee en una posición delicada. Si le echan de su equipo en Arabia tendrá un problema, ya que mantiene su buen cartel en Corea, pero no puede volver y se tendría que buscar una salida en Europa, donde su caché no es alto, precisamente.
Su último gran momento llegó en el Mundial de Alemania en 2006. Tras fracasar en la Real volvió a su equipo de origen en Corea, el Ulsan Hyundai, y triunfó. Fue el mejor jugador de la Liga, llegó al Mundial y marcó un gol. Eso le valió el regreso a Europa, al Feyenoord, pero volvió a fracasar. Le repescó el Suwon Bluewings, pasó al Chunnam Dragons y ahora a Arabia.
En la Real ya tuvo problemas graves de adaptación, aparte de por su nivel deportivo. En una ocasión, volvió a su país y se vio envuelto en un extraño suceso relacionado presuntamente con el servicio militar. Por lo que fuera, el hecho es que la Real no supo nada de él durante muchos días y a su regreso ya no volvió a jugar y le mandaron cedido al Numancia.
Trabajos sociales
De vuelta en Corea se vio envuelto en otro incidente. En un partido del Ulsan contra el Incheon United fue expulsado y sancionado con seis partidos de suspensión por usar «lenguaje abusivo» y empujar al árbitro de la contienda. Recibió un castigo poco habitual. Su propio equipo, el Ulsan, le obligó a realizar tres días de trabajos sociales en un orfanato de la ciudad atendiendo a los niños.
El club explicó que «sus actos han decepcionado realmente a los aficionados y han empañado el honor de nuestro club».
Todos estos tropiezos no impiden que Lee sea un auténtico ídolo de masas en su país. Ha disputado los dos últimos Mundiales y llegó a escribir un libro crítico con su antiguo seleccionador Guus Hiddink, que se convirtió en un best-seller en Corea. Ahora quiere jugar el tercero, en verano en Suráfrica, pero para eso será mejor que no se meta en más charcos. Quizá por eso juega en Arabia Saudí, un país en el que no hay ni uno solo.