Aprender cómo hay que hacer haciendo está cada vez más en boga. Nadie niega la necesidad de una base teórica, pero las nuevas líneas educativas apuestan por invitar a los estudiantes a bajar a la arena. Es la única manera de ver lo grande que es el toro, lo que pesa el capote y lo que resbala el firme.
Valga el simil taurino para expresar que no es fácil entender cómo funciona una empresa, a menos que a uno le obliguen a elaborar estatutos, buscar la idea de negocio, desarrollar la marca y la imagen corporativa, construir la estructura de trabajo, confeccionar un catálogo, establecer puntos de venta, contratar proveedores, buscar clientes... Seguro que está bien explicado en muchos libros, pero no hay nada como meterse en la piel de un empresario. Se trata de que los alumnos creen empresas, cooperativas en este caso, para conocer su dinámica.
Es la idea de la que partió la metodología Empresa Joven Europea que desarrolló la ciudad industrial Valnalón, en la asturiana Langreo, para fomentar el emprendizaje en centros de Secundaria. La idea se ha exportado, y a Euskadi ha llegado como Empresa Joven Educativa y para alumnos de Formación Profesional. Ayer los representantes de las empresas de alumnos creadas este curso en los 17 centros guipuzcoanos adheridos a la iniciativa EJE Valnalón se reunieron en el Instituto Bidasoa.
Silvia González Joyanes es la educadora de Valnalón que dirigió el taller sobre los puntos de venta que abrió la sesión, tras el preceptivo saludo del director del centro, José Ignacio Iruretagoyena. Después, bajo la dirección de Pilar Diez, coordinadora del programa EJE en Euskadi, cada una de las empresas, más de veinte, expuso su proyecto y la situación del mismo.
Dentro del centro irunés, es Vitorino Camarero quien coordina las actividades del Eje Valnalón. También es el responsable del proyecto Urratsbat. Esta segunda iniciativa, muy ligada igualmente con el emprendizaje, es aún más real que la anterior. En este caso se trata de informar y sensibilizar al alumnado sobre las opciones que brinda el autoempleo. Este fomento de la disposición empresarial se completa con facilidades para la puesta en marcha de las iniciativas de los alumnos. Pone a su disposición espacio físico e instalaciones y equipos que les puedan servir; sirve de vivero empresarial.
En los cuatro años que Urratsbat lleva implantado en el Institu Bidasoa, han nacido 14 empresas. En los cinco que lleva en todo el País Vasco, ha dado lugar a un total de 50. Además, asegura Pilar Diez, «se trata de un perfil de empresa que registra un índice de mortandad realmente bajo. Prácticamente las 50 siguen en pie».