El Ayuntamiento tarraconense de Ascó se sumó ayer al de Yebra (Guadalajara) a la pugna por acoger el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos radiactivos. Lo ha hecho en contra del criterio del Gobierno catalán y del partido al que pertenece su alcalde (CiU), como lo hizo la pasada semana el municipio de Yebra, que se postula para acoger la instalación a pesar de la oposición del Ejecutivo castellanomanchego (PSOE) y del PP, al que pertenece el alcalde. A falta de días para que los ayuntamientos presenten sus candidaturas para albergar esta instalación -el plazo termina esta semana- sólo estos dos ayuntamientos han decidido formalmente optar al ATC.
En un tenso pleno, con miembros de la Coordinadora Anticementerio Nuclear y numerosos ciudadanos a favor y en contra congregados frente al consistorio y en la sala de plenos, en Ascó votaron a favor los cuatro concejales de CiU, incluido el alcalde, Rafael Vidal, el representante del PSC y dos ediles independientes en la oposición, mientras otros dos representantes municipales independientes, también en la oposición, votaron en contra.
Los ediles nacionalistas hicieron caso omiso a la advertencia del secretario general de CDC, Felip Puig, que el pasado sábado anunció que su formación abriría un expediente para suspender de militancia a sus concejales de Ascó si finalmente apoyaban la candidatura del municipio para albergar la instalación nuclear.
Durante su intervención, el alcalde de Ascó defendió la instalación del cementerio nuclear en el municipio al considerar que supone «una oportunidad de futuro» para «hacer frente a la desindustrialización» de la comarca de la Ribera d'Ebre y, por ello, afirmó que no presentar la candidatura al ATC sería «huir de nuestra responsabilidad».
Recordó que Ascó necesita «un futuro» más allá de las centrales nucleares (cuyo periodo de explotación expira en un periodo de 15 años) y, en este sentido, recordó que el almacén de residuos radiactivos va asociado a un «vivero de empresas» y a un centro de investigación, lo que, en su opinión, redundará en el beneficio de todos los municipios de la zona.
La decisión de Ascó nace con la posición contraria del presidente de la Generalitat, José Montilla, que ayer confirmó que transmitirá por escrito al ministro de Industria, Miguel Sebastián, el rechazo del Govern a la candidatura, en lo que será el primer paso para utilizar «todos los mecanismos legales» para evitar acoger esta infraestructura. En Castilla-La Mancha, el presidente José María Barreda pidió ayer la convocatoria extraordinaria y urgente de una sesión plenaria en las Cortes regionales para debatir sobre la ubicación de este cementerio nuclear y pedir al Ayuntamiento de Yebra que revoque su acuerdo municipal y a su alcalde, Juan Pedro Sánchez, que retire la candidatura.
«Por consenso»
En medio del barullo mediático, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recalcó ayer que la ubicación del almacén se decidirá «por consenso», y recordó que no se trata de un tema de «color político» ni de que exista «disciplina de partido». «El principio de responsabilidad nos obliga a actuar con el máximo consenso, pero sabiendo que es necesario y que se debe poner en funcionamiento en España», señaló. Por su parte, Mariano Rajoy, líder del PP, recordó que la decisión es del Gobierno, pero que su partido «será constructivo».