Nadie podría discutir que se han dado grandes avances a la hora de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, las estadísticas de la Hacienda guipuzcoana demuestran que aún queda mucho por hacer. Según un estudio de la Diputación, la renta media de las mujeres alcanza los 19.625 euros, quedándose a distancia de los 26.382 euros que declaran de media los hombres. En otras palabras, tomando como referencia la declaración individual del IRPF, los hombres ganan un 34% más que las mujeres.
Los datos proceden de un informe que ha realizado expresamente la Hacienda foral para conocer las diferencias que puedan existir en el IRPF desde el punto de vista del género. El fisco toma como referencia los datos del ejercicio 2007, año en el que se comenzó a solicitar el sexo de los declarantes del IRPF. Ese año, de los 573.643 guipuzcoanos que tenían más de 19 años, 457.476 (el 79,7%) presentaron -ya sea de manera individual o conjunta- declaración de IRPF.
Lo cierto es que sólo hace falta echar un vistazo a los datos para comprobar que las diferencias entre sexos se mantienen. Elegir los culpables exigiría un debate minucioso, pero ya de entrada no son pocos los empresarios que descartan tajantemente la discriminación salarial cuando ambos sexos realizan la misma tarea. Sin embargo, hay otros sospechosos habituales en la rueda de reconocimiento. Entre los motivos de las diferencias salariales sobresaldrían las limitaciones en el horario de trabajo que se ven empujadas a ponerse muchas mujeres para atender sus obligaciones familiares -una explicación que también valdría a la hora de verse obligadas a rechazar puestos con mayores responsabilidades-, y la constatación de que entre las mujeres hay más trabajo precario. La consecuencia directa sería menor ingreso a fin de mes.
Declaración conjunta
Las pruebas más palpables de las diferencias entre hombres y mujeres en el IRPF se encuentran en las parejas que optan por hacer la declaración conjunta, donde la mayor parte de la renta pertenece por regla general a uno sólo de sus miembros, mientras que la aportación que el otro realiza suele resultar pequeña. En la mayoría de ocasiones se suele tratar de amas de casa.
Las cifras son contundentes. Los hombres que optan por la declaración conjunta declaran en Gipuzkoa una renta media de 22.633 euros frente a los 5.458 euros de media en las mujeres. El propio fisco reconoce que en este tipo de declaración suele haber un gran número de amas de casa que no tienen renta ninguna. Ese es el motivo de que la diferencia media entre hombres y mujeres en la declaración conjunta sea de 17.175 euros.
Pese a que la incorporación de la mujer al mercado laboral le ha proporcionado una mayor independencia económica, y por tanto social, todavía muchas parejas se decantan o no tiene más remedio que realizar la declaración conjunta. En 2007, 151.774 guipuzcoanos eligieron esta opción, frente a los algo más de 300.000 que optaron por la declaración individual.
Es en esta situación -la más valida para hacer una comparación sensata- donde las diferencias de renta entre hombres y mujeres se reducen. Aún así, los hombres siguen declarando de media una renta 6.757 euros superior a las mujeres. Los 19.625 euros que declaran ellas aún se quedan lejos de los 26.382 euros de media masculina. En porcentaje aún suena peor. Ellas ganan un 34,4% menos.
Sin avances en Europa
Si hubiera que utilizar la brocha gorda -sin hacer distinciones por tipo de declaración- se podría llegar a la conclusión de que los guipuzcoanos declaran de media 19.864 euros. Por sexos, la renta media de hombres llega a 24.959 euros. Por su parte, las mujeres declaran de media 14.622 euros.
Lo cierto es que, pese a los avances sociales en materia de igualdad, la diferencia salarial en Europa entre hombres y mujeres resiste todos los intentos de acabar con ella. Entre 1995 y 2005 la distancia apenas bajó del 17% al 15%, según los datos de la Comisión Europea. En España estaba en el 13%.
Y a mayor vida laboral, más diferencia: hombres y mujeres cuyos ingresos diferían al principio de sus carreras en un 7%, tras 30 años de trabajo ven esa diferencia crecer hasta el 33%.