La Fiscalía de Gipuzkoa solicita 77 años de prisión para un preso de la cárcel de Martutene que perpetró dieciséis atracos en establecimientos comerciales de San Sebastián. El acusado disfrutaba del tercer grado, por lo que aprovechaba las horas que estaba fuera de la prisión para cometer los delitos. Las actuaciones de este individuo generaron gran alarma entre los comerciantes donostiarras, principalmente del barrio del Antiguo.
El inculpado, Juan Ignacio de P.L., de 41 años, actuaba siempre de la misma forma. Según el escrito de calificación formulado por el ministerio público, el atracador buscaba pequeños comercios, regentados por una sola persona, preferentemente mujeres, que estuvieran solas y sin clientes en el interior.
El acusado, con la finalidad de asegurar la comisión del robo, actuaba en las horas próximas al cierre de los comercios aunque en algunos casos también aprovechó los momentos de aperturas.
El acusado accedía a los locales cubriéndose la cara con un 'buff' de color negro y mientras esgrimía una pistola simulada que imitaba a la perfección una real, amenazaba a la persona que estaba en el establecimiento.
La Ertzaintza explicó horas después de que el presunto atracador fuese detenido, que el sospechoso solía ir bien vestido y que se movía por diferentes barrios de la capital. No obstante, casi la mitad de los robos con intimidación que se le achacan -un total de siete- fueron cometidos en establecimientos comerciales de Antiguo e Igara.
Alarma en Donostia
La reiteración de los atracos y la alarma que generaron entre los comerciantes hicieron que la Policía vasca así como la Guardia Municipal donostiarra intensificasen sus esfuerzos y establecieran dispositivos especiales para tratar de identificar y arrestar al autor de los robos.
El operativo dio sus frutos el 2 de mayo del pasado año cuando agentes de la Ertzaintza de Donostia lograron detener al sospechoso inmediatamente después de que cometiera otro robo, en este caso en el barrio de Gros. En aquel momento, los agentes encontraron en poder del sospechoso una pistola simulada, un pasamontañas de color negro y el dinero sustraído en el establecimiento.
El acusado no tenía predilección especial por un tipo concreto de local. Entre sus objetivos había de todo, panaderías, parafarmacias, peluquerías, una clínica veterinaria, tiendas de moda y complementos así como una librería.
Según la acusación, en los dieciséis establecimientos atracados, menos en uno, el inculpado, tras amenazar a las dependientes, obtuvo diversas cantidades de dinero. La Fiscalía estima que en total sustrajo 7.591 euros.
En la fecha en la que cometieron los atracos, el acusado estaba interno en la cárcel donostiarra de Martutene, donde disfrutaba del tercer grado penitenciario. Es decir, salía por las mañanas, presuntamente a trabajar, y regresaba a dormir. De esta manera, el inculpado aprovechaba las horas que se encontraba en libertad para cometer los atracos.
La Fiscalía estima que el acusado es autor de quince delitos consumados de robo con violencia. Por cada uno de ellos solicita cinco años de prisión. También le imputa otro atraco en grado de tentativa por el que reclama dos años más. En total, el acusado se enfrena a una petición de pena de 77 años.
Según el fiscal, aunque el acusado es consumidor de estupefacientes y se halla bajo tratamiento de metadona, esta circunstancia no afectaba a sus capacidades volitivas.