La última semana la naturaleza ha vuelto a cumplir con su calendario, día arriba, día abajo y cientos, miles de ranas bermejas que habitan en la comarca, se han reunido en los embalses de Leurtza, en el de Mendaur y en la conocida como 'Balsa de las ranas' de Baztan.
Durante nueve meses, la rana bermeja o temporaria, habita en el hayedo, en agujeros, bajo las hojas... y como sus hábitos son principalmente nocturnos, lo normal es que pasen totalmente desapercibidas. Sin embargo, todos los años a mediados de enero, la rana bermeja siente la llamada de la naturaleza y sale de su escondite.
Cada año la fecha concreta depende de varios aspectos, del frío, de la cantidad de agua (la necesitan para poner sus huevos)... Lo normal es que esperen a un día de temperatura suave y con lluvia fina para dejar sus lechos de hojas y sus escondites en pequeños agujeros en el monte.
Es entonces cuando todas al mismo tiempo se dirigen hacia el embalse y a las numerosas charcas que se crean en sus cercanías. Su fin es desovar y conseguir tener una numerosa descendencia.
En realidad, desde finales de octubre hasta abril o mayo pueden darse estas puestas de huevos a lo largo de toda la cornisa cantábrica. Empiezan de oeste a este, y a medida que avanzan las semanas, la puesta se va realizando cada vez a mayor altitud. Parece que la temperatura es fundamental, por eso en el Pirineo es posible verlas a mediados de primavera.
Se trata de una especie protegida y está prohibida su caza, por lo que en la temporada de puesta se intensifica su vigilancia.
La rana bermeja es un anuro robusto y voluminoso que puede medir hasta 10 centímetros de longitud. Su coloración dorsal es rojiza, parda e incluso grisácea y su vientre es más claro, uniforme en el macho y con manchas en la hembra. Cuesta verlas entre la hojarasca, camufladas gracias a su color rojizo. Presenta un hocico redondeado y unos ojos bastante separados. El macho de esta especie es más pequeño que la hembra y presenta unas callosidades nupciales negras en la palma de los dedos y una coloración azulada por todo el cuerpo, mas exageradamente en la zona de la garganta durante el periodo reproductor.
Esta semana en Leurtza, se escuchaba a los machos cantar. Forma parte de la reproducción porque es así como atraen a las hembras y normalmente cantan bajo el agua ya que es mejor conductora del sonido que el aire.
3.000 huevos
En las charcas ya se pueden ver los huevos. Están unidos por una especie de gelatina que hace que sea muy difícil separarlos. Son transparentes y con un punto negro en su interior.
Cada hembra puede poner hasta 3.000 en paquetes de 500.
Tendrán que pasar unas 3 semanas para que salgan las larvas, y unos tres meses más para que se metamorfoseen en pequeñas ranitas, capacitadas para vivir fuera del agua, que dejarán las charcas para esconderse de nuevo en el hayedo.
Los anfibios son muy sensibles a las perturbaciones de los ecosistemas, especialmente la contaminación. De ahí su importancia como indicadores de la calidad medioambiental.
Los embalses de Leurtza son un espacio natural protegido que se encuentran en Malerreka, entre entre los términos municipales de Urrotz y Beintza-Labaien. En 1987, el Gobierno de Navarra declaró este espacio compuesto de 381 hectáreas como 'Area natural Recreativa' en preservación de sus valores ecológicos. En el área, la fauna es muy rica y destaca de forma especial, la rana bermeja.