Mucho se ha escrito y debatido sobre las cuestiones de género. Y es que aunque probablemente no existen unas características exclusivas del ámbito femenino, en la obra de muchas artistas mujeres podemos encontrar elementos comunes como el cuidado del detalle en la ejecución de las obras, el equilibrio que consiguen en la combinación de los diferentes elementos o formas que constituyen la obra, la utilización de materiales novedosos pero comunes y en muchas ocasiones frágiles, y un gusto inequívoco por lo delicado y táctil, con obras que al margen de los contenidos que puedan plantear invitan a disfrutarlas desde el inicio como una experiencia estética satisfactoria y emocionante en la que los sentidos se nutren del alimento que necesitan. Esta concepción del arte abiertamente respetuosa con el espectador, buscando su implicación y participación en la obra, también es otra característica común al trabajo y la trayectoria de muchas mujeres artistas. De ahí que su proliferación y significación sea una de las noticias más positivas en el devenir actual del arte contemporáneo.
La Galería Arteko de San Sebastián presenta hasta mediados del próximo mes de febrero dos exposiciones de dos artistas que aunque diferentes en sus procedencias, referencias y trayectorias, tienen en común la mayoría de las características que hemos descrito. En el caso de Evelyn Hellenschmidt (Eltville, 1962) regresa a Arteko con la exposición titulada 'Fragmentos de tierra y mar adentro' -se trata de la tercera muestra de la escultora alemana afincada en España desde 1986-, un resumen de la que presentó el año pasado en Madrid y Segovia. A partir de unas estructuras escultóricas mínimas en las que destacan la pureza geométrica y la liviandad de lo esquemático, Hellenschmidt nos plantea en su trabajo más reciente el concepto de viaje desde la perspectiva de aquellas personas que vienen desde Africa a Europa por mar; un viaje, por tanto, impulsado no por el placer sino por la necesidad de intentar solucionar las necesidades más básicas. Por tanto, a partir del viaje y aprovechando las posibilidades que se le presentan trabajando con un elemento constructivo tan cognitivo como la línea en un valiente ejercicio de reducción, o mejor dicho depuración, Hellenschmidt, lo aprovecha para plantearnos otros conceptos como el de la emigración, la huida o la evasión, y en general, como las personas muchas veces nos encontramos atrapados dentro de un mundo creado por nosotros mismos, como las figuras de Hellenschmidt entre estructuras metálicas que aparentan jaulas.
La otra artista que expone en Arteko es la guipuzcoana Pilar Soberón (Lasarte, 1971), una de las artistas más interesantes del panorama actual del arte contemporáneo vasco. En ésta, su más reciente exposición -después de sus dos últimas propuestas desarrolladas en el Centro Cultural Bastero de Andoain-, Soberón nos propone un conjunto de piezas que combinan la fotografía, la escultura, el dibujo y la instalación con el objetivo de activar y provocar reacciones en el espectador. Titulada 'Conexiones', en la exposición podemos ver desde dibujos murales en gran formato a pequeñas piezas de cera roja. Pero la composición más espectacular de la exposición es la titulada 'Los durmientes', una instalación efímera de 600 pétalos de magnolia que resume muy bien las características de un modo de hacer arte que al margen de los géneros es fascinante, atractiva y maravillosa.