Si los republicanos ganaran en un estado tradicionalmente demócrata, el partido del presidente perdería la mayoría en la Cámara Alta, de 60 escaños, y peligraría la reforma sanitaria
El candidato republicano, Scott Brown, supera en intención de voto en Massachusetts a la demócrata Martha Coakley, con una diferencia de entre cinco y diez puntos

El senador Ted Kennedy tras su escaño. / Archivo
Obama, entre los presidentes peor valorados
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha perdido en el año que lleva en el cargo parte de la alta popularidad que le llevó a ganar con holgura las elecciones de noviembre de 2008 y figura, con una aprobación del 50% entre uno de los mandatarios norteamericanos peor valorados tras un año en la Casa Blanca, según una encuesta difundida por la cadena CBS.
Cuando asumió el cargo, el 20 de enero de 2009, Obama contaba con el beneplácito del 62% de los estadounidenses, pero en este tiempo el porcentaje ha bajado doce puntos. De los últimos nueve presidentes norteamericanos, tan sólo Ronald Reagan presentaba una tasa peor un año después de sentarse en el Despacho Oval al contar con una aprobación del 49%.
A grandes rasgos, los estadounidenses perciben que Obama ha dedicado demasiados esfuerzos a los bancos y no tantos al ciudadano de a pie. Así, mientras el 49% piensa que el presidente se ha dedicado demasiado a ayudar a las entidades financieras o el 37% ve excesivo el apoyo a la industria automotriz, ninguno de los 1.090 encuestados considera superior el respaldo a los pequeños empresarios, mientras que sólo el 3 y el 9% de los entrevistados tiene esta opinión con respecto a la clase media y los propietarios de viviendas, respectivamente.
Al menos, Obama recibe buenas valoraciones en lo que a su política económica se refiere, ya que el 39% considera que sus iniciativas han repercutido positivamente en la situación global estadounidense. En cuanto a la reforma sanitaria, la sociedad está dividida tanto como los congresistas, ya que aunque un 41% cree que la aprobación de una revisión servirá para que el sistema mejore, un 35 % opina lo contrario.
La reforma sanitaria y otros grandes planes del Gobierno de Estados Unidos peligran si el estado de Massachusetts elige hoy a un republicano para cubrir el escaño del senador Ted Kennedy, porque quebraría la mayoría demócrata en la Cámara Alta, de 60 escaños. De esta manera, el futuro de la reforma del sistema de salud descansa en el asiento que ocupó durante décadas el legendario senador, fallecido el pasado agosto, y que fue paradójicamente uno de los principales impulsores de dicha iniciativa.
El presidente Barak Obama se ha implicado personalmente en la campaña crucial de Massachusetts, un estado que en los últimos sesenta años ha estado representado en el Senado por un miembro del clan Kennedy. Si los votantes de este estado eligen al candidato republicano, Scott Brown, en lugar de su contendiente, Martha Coakley, los demócratas perderán el nivel de los 60 escaños que necesitan para aprobar leyes en el Senado sin temer el veto de los republicanos.
En la actualidad, los legisladores estadounidenses trabajan en la tarea de armonizar las dos versiones de la reforma sanitaria que aprobaron la Cámara de Representantes y el Senado a finales del año pasado. Si pierden los 60 escaños, se verán obligados a ceder a las exigencias de los republicanos y "descafeinar" aún más el proyecto de reforma, del que ya se eliminaron algunos elementos importantes, como la creación de un seguro de salud público.
"Muchas iniciativas legales van a depender de un solo voto en el Senado", decía Obama a los votantes de Massachusetts en un mitin electoral celebrado el pasado domingo, consciente de que la reforma del sistema de salud y otras de sus promesas electorales podrían quedar trabadas en la Cámara Alta si su partido no gana estas elecciones. El segundo senador que representa a este estado en la Cámara Alta, el demócrata John Kerry, fue más allá, al afirmar que las elecciones de hoy "van a determinar cómo queda establecido el equilibrio de poder" en EEUU.
¿Tercera derrota demócrata?
Las encuestas no son muy halagüeñas para los demócratas, pues la mayoría apunta que Brown supera en intención de voto a Coakley, con una diferencia de entre cinco y diez puntos. Se trata de una situación insólita para un estado profundamente liberal que no ha votado por un senador republicano desde 1972. Una victoria republicana, independientemente del efecto que tenga en el reparto del poder en el Senado, sentaría un mal precedente para los demócratas de cara a las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo mes de noviembre.
Los analistas políticos creen, además, que dado que en Massachusetts sólo uno de cada ocho votantes se confiesa republicano, una victoria de Brown revelaría un fuerte trasvase de los votantes independientes hacia el partido de la oposición. Sería además la tercera derrota para los demócratas en los últimos meses, tras las elecciones para el cargo de Gobernador de los estados de Nueva Jersey y de Virginia.
En este panorama, las elecciones legislativas de noviembre podrían incluso ser un desastre para los demócratas, dos años después de la victoria histórica de Barack Obama, que ganó con un fuerte respaldo popular. Otros observadores consideran que, dada la implicación personal que el presidente ha tenido en la campaña, con mítines electorales y anuncios televisados, una derrota demócrata sería interpretada como un rechazo a su gestión.