Hace ya un mes que la Mancomunidad Urola Kosta puso en marcha un sistema para ahuyentar a la cada vez mayor colonia de gaviotas que se acercan hasta el vertedero de Urteta diariamente para alimentarse con los desperdicios que encuentran en la basura y que posteriormente acaban posándose en los edificios de nuestra localidad, convirtiéndose en una autentica molestia para los ciudadanos. Con este fin se contrató a la empresa leonesa Locus Avis S.L., de Astorga, que mediante el uso de aves rapaces está tratando de evitar que las gaviotas se alimenten en el vertedero. Comenzaron a mediados del mes de diciembre y en un principio su contrato se prolongará por dos meses, para posteriormente evaluar la eficacia del sistema.
Pasado el ecuador del período de prueba, nos hemos acercado hasta el vertedero para conocer de primera mano el día a día de estos cetreros y la labor que están desarrollando. Allí nos encontramos con Juan Ávalos, extremeño de Badajoz y cetrero de profesión. De las seis aves rapaces que habitualmente utiliza falta una que está de visita en el veterinario, pero las restantes cumplen a la perfección con su cometido.
El trabajo diario lo resume así Juan. «Vengo todos los días antes de que amanezca. Empiezo a rellenar la ficha diaria, preparo los halcones, los peso, los ajardino en el exterior si el tiempo no lo impide y ya están preparados para esperar a las gaviotas. En todo momento estamos observando si hay presencia de gaviotas, no tanto en el vertedero como en las inmediaciones. También miramos a diario si hay gaviotas en Zarautz. La experiencia hasta el momento es más que buena puesto que los resultados están siendo mejores de lo esperado».
«No hay gaviotas delgadas»
El motivo de este buen resultado se explica porque «suponemos que estas aves tienen otro tipo de recursos aparte del vertedero. Aquí tenían comida asegurada, pero con la presencia de depredadores han tenido que buscar otros lugares donde alimentarse. Esto lo podemos asegurar ya que no hemos visto gaviotas desnutridas ni excesivamente delgadas. Las que se acercan lo hacen a unas horas determinadas o en días muy fríos pero en cuanto ven los halcones en vuelo o alguna intentando cazarlas, se marchan».
Volviendo a su labor diaria, «tan pronto vemos que aparecen, aparte de contabilizar su número, preparamos el halcón con el emisor que lleva incorporado para localizarlo en caso de que haya una persecución demasiado larga. Si entran en las instalaciones es cuando sale el halcón para evitar que se posen y se alimenten. Para ellas tiene que ser una tarea imposible comer aquí y es lo que estamos consiguiendo. Dependiendo del comportamiento de las gaviotas nosotros utilizamos una metodología u otra ya que las rapaces son distintas entre ellas y cada una tiene una manera diferente de actuar».
Además, «hay que tratar de que las gaviotas no tengan una pauta de comportamiento definida por nuestra forma de actuar.No podemos volar los halcones todos los días a las mismas horas, ni desde el mismo sitio, ni acercarnos al frente de vertidos con el mismo coche. Con las experiencias que hemos tenido de control de gaviotas tanto aquí como en la costa andaluza, vemos que éstas aprenden tanto el horario como la metodología y todo».
Quienes han visitado el vertedero antes de iniciar esta experiencia saben la cantidad de gaviotas que se podían encontrar a diario allí. También nuestro cetrero recuerda su primera jornada. «El primer día cuando vinimos nos sorprendimos nosotros y más se sorprendieron las gaviotas. Estaban acostumbradas al comportamiento de los trabajadores, sabían dónde estaba la basura y dónde no, campaban a sus anchas. Creíamos que iba a ser más difícil echarlas porque hay lugares en los que dependen casi exclusivamente de los desperdicios y allí es muy difícil ahuyentarlas. Aquí habría aquel día unas 7.000 gaviotas, que era la cifra que barajaban desde la Mancomunidad. Sacamos al halcón más agresivo. Al principio no lo reconocían, pero cuando empezó a perseguirlas y capturó una, todas pusieron aire de por medio. Les costó trabajo volver. Desde entonces siempre es igual, si aparecen vuela el halcón y el pánico hace que se marchen de inmediato. En la actualidad su presencia es casi nula muchos días».
Las rapaces
Es evidente que a Juan le gusta su trabajo y ama a las aves rapaces con las que lo hace. «Tenemos un Harris de nombre Peruana por que es una subespecie propia de Perú. Es similar a lo que sería nuestro azor. El papel que desempeña es de ahuyentar y atacar a las gaviotas en vuelos de espacio corto. Pero como no están siendo nada temerarias, no tiene mucho trabajo. Luego hay tres híbridos de gerifalte sacre: Piquituerta, Debene y Negra. Piquituerta es la 'killer'. Tiene una tonalidad blanca. Es el más amable con nosotros pero para las gaviotas es una pesadilla, no falla ninguna. Debene es el único macho por lo que es mucho más pequeño que la gaviota, como la mitad, y es el más espectacular en vuelo, potente y extremadamente agresivo, temerario, un kamikaze. Lleva un buen palmarés de capturas. Aunque el objetivo principal es espantarlas, capturarlas es lo que les hace temer venir aquí; de otro modo acabarían habituándose. Negra también es una gran voladora pero no tan espectacular como las otras dos. Por último, hay una hembra de sacre que se llama Miguela que también trabaja muy bien. Me llevo bien con todos los compañeros de trabajo. Todos los halcones han estado trabajando en otras instalaciones: en el vertedero de Cogersa en Asturias, en el aeropuerto de La Coruña..., por tanto, tienen experiencia. Pueden alcanzar los 20 años y aunque a mí me resulta fácil adiestrarlas, hay que tener constancia, delicadeza y un poco de sensibilidad».
Limitar la reproducción
De cara al futuro, Juan opina que «lo normal es que una especie que tiene muchos recursos tenga un notable éxito reproductor. De no limitar esos recursos, como otras especies antropófilas va a seguir creciendo. Es por ello que es necesario evitar que acuda al vertedero a alimentarse. Además, aunque su comportamiento natural es el de anidar en acantilados, al no temer al hombre pueden acabar anidando en los tejados de las viviendas donde es mucho más cómodo para ellas. No tienen depredadores cerca, el mar está cerca y el vertedero les da de comer. Lo ideal es seguir limitando el acceso a esta comida lo que les obligará a ir a sus otras fuentes de recurso y de este modo evitar que se establezcan colonias en Zarautz'. Nuestra labor no es matar gaviotas sino disuadirlas y que sea la naturaleza la que regule sus poblaciones», indica el cetrero extremeñoo.