La ciudad superó la prueba de evitar el caos circulatorio con la primera nevada del año. Varios factores influyeron para no incurrir en los problemas que, hace justo un año, causó otra gran nevada. Hubo mayor información y mayor prevención por parte del Ayuntamiento y, sobre todo, el chaparrón blanco llegó en la madrugada de un sábado -el año pasado acaeció un jueves a pleno día- lo que permitió trabajar a los efectivos del Plan de Emergencias. Desde primera hora de la mañana se pudo circular y los autobuses mantuvieron casi el 100% de las líneas operativas durante todo el día.
Los primeros copos empezaron a caer en San Sebastián poco antes de las 22.00 horas del viernes, lo que provocó un accidente en Ategorrieta que dejó un coche cruzado en la calzada. Nevó en una segunda tanda hacia la una de la madrugada del sábado, pero el manto blanco no llegó hasta que rompió a nevar entre las 3 y las 5 de la mañana. Y no lo hizo por igual en todos los barrios, según explicó el concejal de Seguridad, Enrique Ramos: «Prácticamente no hemos tenido llamadas desde Igeldo. La nevada ha afectado mucho más a barrios como Intxaurrondo y Altza».
Los responsables del Plan Elurrak estuvieron toda la noche en danza. Lo bueno es que los momentos de mayor nevada acaecieron en plena noche. «Tuvimos suerte porque, incluso, los 'búhos' funcionaron y fue tras acabar el último servicio nocturno y hasta empezar a funcionar las líneas a primera hora, cuando ha caído más nieve». Es el intervalo horario con menos coches en circulación, lo que permitió trabajar sin tráfico a las máquinas quitanieves y los camiones esparcidores de sal, que se centraron en las vías principales de la ciudad, las zonas altas, y la subida a Hospitales.
Trabajar a esa hora sin tráfico y por tanto sin accidentes ni vehículos cruzados en las calzadas permitió limpiar los viales y esparcir sal. Fue, precisamente, esto lo que no se pudo hacer en la nevada del 8 de enero del año pasado: la congestión de tráfico a pleno día y los accidentes y salidas de calzada evitaron que las máquinas pudieran actuar en los viales. Simplemente, no llegaban a donde querían ir.
Mensaje del alcalde
Pese a estas facilidades, a las 6 de la madrugada de ayer la situación era complicada. El alcalde, Odón Elorza, enviaba a esa hora mensajes a los medios de comunicación para recomendar a la ciudadanía precaución y solicitar su colaboración. La petición era que las personas mayores no salieran a la calle ante la presencia de hielo y que el resto de ciudadanos se movieran en transporte público.
La mayoría de las líneas de Donostibus funcionaron desde primera hora de la mañana, salvo la 37 (Rodil Zorroaga) y la 38 (Trintxerpe-Molinao), aunque algunas lo hacían sin completar todo el recorrido y otras con retrasos por la menor velocidad de circulación. Así lo explicaba un conductor de la línea 8 (Gros-Intxaurrondo): «A primeras horas de la mañana hemos andado de cabeza. La nieve pisada se había convertido en hielo y conducir resultaba complicado. Entre Altza y Larratxo dos autobuses se han quedado atascados; el de Intxaurrondo no podía bajar por Garro, lo desviaban por Mons y patinando; la línea 31 también ha tenido problemas y en lugar de realizar el recorrido normal ha circulado por otras rutas. Hasta las 09.30 o 10 de la mañana la situación ha sido complicada». Este conductor no entendía los problemas cuando «se sabía que se iban a producir nevadas fuertes durante la madrugada».
A las 11.30 h sólo una de las 26 líneas de la compañía -la 38- seguía con problemas, aunque 17 paradas estaban sin servicio. El servicio al completo se restableció a las 12.45 h con todas las líneas y las 500 paradas que hay en la ciudad en funcionamiento.
A las 13 horas se reunió de nuevo la Mesa de Coordinación con la presencia del alcalde, del concejal Enrique Ramos, y de responsables de FCC, de Bomberos, Guardia Municipal y Donostibus. Se dieron órdenes de actuar en las aceras de las principales calles y de abrir pasillos peatonales en el entorno del estadio de Anoeta, donde la Real jugaba por la tarde.
Lo peor había pasado. Las previsiones meteorológicas hablaban de un repunte de la nieve entre las 16 y las 17 horas, para luego empezar a subir la cota de nieve hasta los 200-300 esta pasada noche. La previsión se cumplió en las horas siguientes, ya que prácticamente no nevó a lo largo de la mañana, salvo momentos puntuales, pero lo volvió a hacer con fuerza a partir de las 17 horas.
Unas 300 personas trabajaron en el operativo del Plan Elurrak, entre Guardia municipal, Bomberos, y operarios de FCC, que se distribuyeron en 8 equipos, y que tuvieron la ayuda puntual de dos vehículos de la Diputación que actuaron en la zona de Garbera y Hospitales.
A las 21 horas de ayer se celebró una nueva reunión de la Mesa de Coordinación para evaluar la situación, aunque Enrique Ramos confirmó que la alerta naranja se mantendría hasta hoy por la mañana.