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Negociación de alto voltaje

CONVENIOS COLECTIVOS

Negociación de alto voltaje

Adegi busca acuerdos de contención y las centrales mejoras salariales. Toca negociar entre otros, el convenio del Metal, con 60.000 trabajadores afectados

10.01.10 - 03:06 -
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La Negociación Colectiva que encara Gipuzkoa este año es de alto voltaje, ya que toca renovar ocho convenios sectoriales, entre ellos el más importante y numeroso, como es el del Metal, que aglutina, según Adegi a 60.000 trabajadores. Un convenio, además, que históricamente se ha convertido en referente de otros. También deberá negociarse otro emblemático, el de la Construcción, con 12.500 empleados. Todo ello en un contexto de crisis que agitará aún más la coctelera, lo que hace presagiar un año muy caliente.
En total son 90.755 los trabajadores afectados por los ocho convenios sectoriales que hay que renovar este año, ya que acabaron su vigencia en 2009. Además del Metal y la Construcción, toca negociar el de Artes Gráficas (2.500 empleados), Comercio General (2.700), Comercio de la Piel (8.580), Comercio Textil (2.700), Industria y Comercio de la Alimentación (4.075) y el de Oficinas y Despachos (5.700).
A estos se unen además otros tres convenios cuyas mesas se abrieron el año pasado pero que no están cerrados porque las negociaciones están bloqueadas. Se trata del Comercio del Metal, con 7.200 trabajadores, el de Residencias de Tercera Edad (3.000) y el de Fabricación de pastas, papel y cartón (1.400).
Pero si la negociación colectiva sectorial del año pasado se puede considerar totalmente estéril, ya que no se logró cerrar ningún convenio, el ejercicio ha pasado a la lista negra, ya que además en el mes de octubre Adegi decidió dar por concluida de forma unilateral la negociación de los ocho convenios que estaban atrasados y colgarles el cartel de 'muertos'.
La dificultad para encontrar puntos de encuentro se trasladará también a este ejercicio, ya que mientras la patronal esgrime que en un contexto de crisis como el actual los acuerdos que se puedan alcanzar tienen que ser de «contención», los sindicatos no están dispuestos a que los trabajadores salgan aún más debilitados de una crisis «que no han provocado ellos» y consideran que «hay margen de maniobra suficiente».
«Negociación dura»
Adegi está preparada para una «negociación dura si las centrales se empeñan en presentar plataformas alejadas de la realidad», según señala el Director de Relaciones Laborales, Juan Ramón Apezetxea. Y pone como ejemplo que los sindicatos solicitaran en el convenio de Residencias de la Tercera Edad un incremento salarial superior al 30%. «Y de la primera a la última plataforma que presentaron no se movió nada», recalca.
Apezetxea afirma que la patronal tiene que ser razonablemente cauta a la hora de lanzar mensajes al comienzo de la negociación de este año, pero añade que si las centrales, y sobre todo ELA, insisten en señalar que la crisis no va con los trabajadores y se afianzan en esa idea, ello llevará a un «bloqueo total de la negociación».
El director de Relaciones Laborales de Adegi destaca además que Gipuzkoa cuenta con los mejores convenios de España, con lo que el margen de maniobra de posibles mejoras es muy limitado. Es más, señala que los convenios guipuzcoanos «están ya tan maduros que las centrales van buscando el más a más y se extralimitan en reivindicar cuestiones que exceden el marco regulatorio de las condiciones laborales de los trabajadores, intentando condicionar la capacidad conctractual de las empresas».
Así, la patronal guipuzcoana pondrá este año sobre la mesa la congelación salarial, es decir, incremento cero. Además, no admitirá reducciones de jornada. «En todo caso tendríamos que empezar a hablar de incrementarla, que sería lo deseable», apunta Apezetxea. «Si los sindicatos no entienden que tienen que apostar por una contención significa que no han entendido que estamos en crisis», subraya.
Poder adquisitivo
Y como es habitual la visión sindical es la opuesta. Tanto ELA, como CC OO, LAB y UGT están dispuestos a dar la batalla porque los trabajadores mantengan al menos el poder adquisitivo, con incrementos salariales que estén por encima del IPC. «No aceptaremos la congelación», afirma tajante Joseba Villarreal, responsable de Negociación Colectiva de ELA. Pediremos incrementos que superen el IPC». Y advierte que no cambiarán sueldo por empleo, como pretende la patronal, «porque es una trampa».
José María García, responsable territorial guipuzcoano de CC OO, también insiste en que no abandonarán la reivindicación salarial por mucho que Adegi se escude en la crisis e independientemente de que haya empresas que vayan bien o mal, porque eso se resuelve con expedientes de regulación de empleo y con Concursos de Acreedores y no con congelaciones o reducciones de sueldo».
El responsable de la Federación de Industria de LAB, Asier Imaz, también recalca la necesidad de que los trabajadores mantengan su poder adquisitivo en épocas de crisis, por lo que considera que el IPC tiene que ser una referencia clara.
Por su parte, Maribel Ballesteros, responsable de Acción Sindical de UGT, cree que el listón hay que ponerlo claramente por encima del IPC, «porque sólo manteniendo o superando el poder adquisitivo de los trabajadores se podrá salir de la crisis, ya que permitirá un mayor consumo y el relanzamiento de la economía».
Con estos mimbres todo apunta a que el incremento salarial se va a convertir en el gran caballo de batalla de la negociación colectiva de este año, aunque los sindicatos tampoco abandonarán otra reivindicacíon histórica como es la reducción de jornada.
En este sentido, consideran que los recortes pueden ser mayores o menores en función de los sectores a negociar. Así, aquellos ligados a los servicios serían los más beneficiados, ya que cuentan con jornadas más altas.
Precariedad laboral
LAB también incidirá en reclamar medidas contra la precariedad. En este sentido, indican que pelearán para que los contratos eventuales se conviertan en fijos, fortalecer los contratos de relevo o reclamar la desaparición de las subcontratas vía ETTs, entre otras cuestiones.
CC OO considera asímismo que hay que ir abordando esta cuestión porque no puede ser que en Euskadi la precariedad sea superior a la del conjunto del Estado. «Hay que tratar de que la salida de la crisis no se dé precarizando aún más nuestras condiciones laborales».
Un objetivo que también persigue ELA, cuyos ejes reivindicativos pivotarán además de en el salario y la reducción de jornada, en el empleo estable y de calidad.
Pero la patronal guipuzcoana afirma que en lo que respecta a la precariedad el margen de maniobra es «cero, porque introducir elementos de rigidez que afecten a terceras empresas que no están en la Negociación Colectiva es absolutamente ilegal».
Junto a los tres grandes aspectos se añadirán, según ELA, cosas específicas de los distintos sectores y pone como ejemplo, la subrogación en el convenio de Residencias de la Tercera Edad, «un aspecto que es muy importante».
En la Negociación Colectiva de este año Adegi también tratará de introducir un concepto, el de la flexiseguridad laboral para que vaya calando poco a poco, a modo de sirimiri. Pero a buen seguro que las centrales irán pertechadas con paraguas, porque no están por la labor de que la patronal vaya «colando más flexibilidad a cambio del caramelo de la seguridad».
Pero desde Adegi se esmeran en explicar un concepto «que supone una manera de vivir distinta y que engloba tanto la flexibilidad de la empresa como la de los trabajadores». Es decir, la patronal defiende que se trata de un nuevo modelo de mercado laboral en el que a cambio de flexibilidad interna-organización del tiempo del trabajo- tendamos a conseguir mayor flexibilidad para los trabajadores -mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar, adecuadas políticas activas de empleo y formación para lograr mayor seguridad-.
Para ello, sería necesario, según Apezetxea, la transferencia de las políticas activas de empleo, pero también una modificación de la legislación laboral para llegar a esas cotas de flexibilidad, lo que depende de un acuerdo social, empresarial y político en el ámbito estatal.
Pero más allá de las disputas verbales que pueda conllevar el intento de la patronal de hablar de este nuevo concepto, la negociación colectiva se antoja muy complicada y las centrales están dispuestas a dar la batalla en la mesa de negociación y en la calle. «Desde CC OO apostaremos por mantener la Negociación Colectiva sectorial y mejorarla en las empresas que se pueda, pero no vamos a firmar acuerdos en malas condiciones. Si queremos contenidos habrá que lucharlos», remarca, y para ello reclama unidad de acción sindical.
ELA no tiene ningún problema en llegar a alianzas, señala Joseba Villarreal, «pero siempre basadas en contenidos y en procesos acordados» y tampoco descarta movilizaciones conjuntas.
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