
Los jugadores del Barcelona celebran el tanto de Puyol ante el Tenerife. / Efe
Alineaciones posibles
Barcelona: Valdés, Alves, Puyol (Milito, min. 84), Márquez, Maxwell, Busquets, Xavi (Chigrinskiy, min. 86), Iniesta (Pedro, min. 75), Messi, Henry y Bojan.
Árbitro: Pérez Lasa (Colegio vasco). Mostró cartulinas amarillas a: Márquez, Luna, Ayoze, Puyol, Kome
Goles:
0-1 (min. 35). Messi culmina dentro del área una gran jugada de Bojan en la banda izquierda.
0-2 (min. 44). Puyol cabecea a la mallas una falta lateral lanzada por Messi.
0-3 (min. 45). Messi remata a placer en área pequeña.
0-4 (min. 75). Espectacular vaselina de Messi.
0-5 (min. 85). Pedro se revuelve en el área y provoca el gol en propia puerta de Luna.
Incidencias: Partido disputado en el Heliodoro Rodríguez López correspondiente a la decimoséptima jornada de Liga.
El Barcelona respondió a la
presión del Madrid con una goleada en Tenerife. Lejos de realizar un juego espectacular, los azulgrana sufrieron en los primeros minutos las acometidas de un valiente y digno rival. Pero las individualidades de Bojan y Messi resolvieron el choque y pusieron punto y final a las dudas tras la derrota copera ante el Sevilla y el tropiezo en el Camp Nou frente al Villarreal.
El Barça sufrió lo indecible durante la primera media hora del choque. El Tenerife salió en tromba, sin complejo alguno, dispuesto a dar la sorpresa. Y lo hubiera conseguido si Alfaro no se hubiera estrellado con el larguero primero y con Víctor Valdés después. Las dos ocasiones marradas por los locales hicieron despertar a los culés, aunque sólo a medias. Bojan avisó de lo que sería capaz con un tiro que salió desviado. Pero los tinerfeños mantuvieron la presión ante un desconcertado Barelona, que veía como los jugadores rivales les superaban una y otra vez.
Poco a poco los catalanes fueron despertando y el choque se convirtió en un intercambio de golpes atractivo para el público, detestable para los entrenadores. La gran novedad de Guardiola fue dar la titularidad a Bojan en detrimento de Pedro, referente local. Y la apuesta le salió bien. Bojan protagonizó una jugada espectacular de extremo izquierdo. Encaró a su marcador con un par de bicicletas cual Denilson en sus buenos tiempos, se marchó con una plasticidad digna de alabar y tuvo tiempo para levantar la cabeza y ver a Messi sólo en el punto de penalti. El argentino no perdonó.
Quien perdona la paga
Los locales no bajaron los brazos. Mantuvieron la presión sobre un desaparecido Xavi y robaban la pelota con relativa facilidad. Mikel Alonso manejaba los hilos tinerfeños con soltura pero Nino y Kome tenían la pólvora mojada. Los culés estaban incómodos en el Heliodoro. No encontraban la fluidez y el estilo de toque que les caracteriza. Se movían a impulsos y por las individualidades de Messi o Bojan. Encontraron la solución a balón parado. Puyol, al filo del descanso, cabeceó a las mallas una falta lateral botada por el 'Balón de Oro'.
Los locales acusaron un gol de los llamados psicológicos. Y aún faltaba la aparición de Iniesta. El de Fuentealbilla había pasado inadvertido, perdido en un partido loco y sin control. Sin embargo, sólo necesitó una oportunidad para demostrar su calidad infinita.
Cogió el balón en la línea medular, aguantó los empujones y tarascadas de varios rivales con grandeza y dio un pase de genio a Bojan, que el canterano remachó con un pase a Messi para que el argentino marcase a placer el 0-3 cuando el árbitro iba a señalar el camino de los vestuarios. El estadio enmudeció ante tamaño castigo. Si perdonas al final lo pagas, debieron pensar los tinerfeños, que vieron como la máxima del fútbol se ensañaba con ellos.
Los azulgrana se hicieron con el dominio del encuentro tras la reanudación. Los pupilos de Oltra ni siquiera soñaron con la remontada y se conformaron con no encajar más tantos. Pero eso no fue óbice para que los arietes tinerfeños renunciaran al ataque. Komé y Nino disfrutaron de ocasiones para reducir distancias. El Barça a medio gas y sin prisas se pareció más al equipo de estilo vistoso y estético que acostumbra. Messi con una preciosa vaselina hizo el cuarto y Pedro, que disfrutó de unos minutos, provocó el quinto para cerrar la 'manita'.