Llegó el gran día. Lagun Aro conocerá hoy si su sueño copero se convierte en realidad. Todo pasa por ganar esta tarde en el Pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada (18.30, sin televisión). Para entonces, los de Laso ya tendrán las cuentas hechas. Sabrán si les vale una victoria, si necesitan una ventaja determinada o, en el peor de los casos, si el premio gordo se va para Málaga.
Puede pasar de todo pero una cosa está clara. La ACB no se termina en la Copa. El encuentro de hoy tiene su importancia más allá del billete para Bilbao. Fuenlabrada es decimosexto y está a sólo una victoria de Lagun Aro, octavo. Por tanto, conseguir la octava supondría alejarse de la parte baja y de un rival directo. Un botín importante de por sí que se convertiría en histórico si viene con premio.
La tarea no será fácil. Pese a la baja del pívot Esteban Batista, quinto de la ACB en anotación y primero en rebotes, y a que Fuenlabrada no gana en casa desde la jornada cuatro, el de hoy es uno de esos partidos que se tildan de incómodos. El precedente de la temporada pasada (108-75) está ahí. Es una pista con la grada está muy encima y desagradable para el visitante.
Sobre el parque, los de Salva Maldonado, que debuta ante su nuevo público, son un equipo marcado por la irregularidad. Comenzaron con cuatro triunfos de cuatro, pero no volvieron a mover su casillero hasta la jornada doce. Siete derrotas consecutivas que acabaron con su técnico, Luis Guil, y que provocaron un expediente colectivo a casi toda la plantilla.
Una irregularidad quizás provocada por la propia composición del equipo. El juego ofensivo pasa por tres hombres: Thomas, Fitch y Batista. La llegada de Tskitishvili ha equilibrado algo esa dependencia, pero si alguno de los tres no tiene el día, el daño es importante para los fuenlabreños.
La ausencia de Batista provocará que el ataque local sea más exterior que nunca. Maldonado se queda sin su único cinco puro, por lo que sus parejas interiores estarán hoy compuestas por dos ala-pívots.
Tskitishvili, Berzins, Mainoldi y Antelo tienden a abrirse a posiciones lejanas a canasta, lo que dejará espacios para las penetraciones de Fitch o Thomas. Los exteriores de Lagun Aro deberán, por tanto, mostrarse sólidos en la defensa de esas primeras opciones, ya que el trabajo de ayudas se complicará con los pívots fuera de la zona.
Fitch, un peligro
Laso avisó en la previa de que si Fitch anotaba con facilidad Lagun Aro sufriría. Su duelo con Barbour puede estar a la altura del que mantuvo con Tucker en Badalona. El escolta del Fuenlabrada, máximo anotador por partido de la Liga (19,2) y tercero en valoración (18,9), y el del Joventut comparten características similares. Son grandes triplistas, rápidos y en racha son casi imparables. Si se le deja encontrarse cómodo, tiene mucho peligro.
Porque si Fitch suma con asiduidad, el partido puede convertirse en un intercambio de golpes. A Lagun Aro le salió bien en Alicante, pero no tanto en otros encuentros. Reducir los registros anotadores de Fuenlabrada debería ser el primer paso hacia la victoria, ya que los madrileños han mostrado problemas en defensa durante el curso.
De lograrlo, Lagun Aro se acercaría a una victoria que puede ser, si el resto de resultados lo permite, histórica. La guinda a una primera vuelta que, pese a la irregularidad de algunas fases, ha sido la mejor de la historia del club y en la que no se ha bajado del vagón de la zona noble. Es el último paso hacia un sueño que puede poner a los donostiarras entre los grandes.