Las calles de las tres capitales vascas ya no son espacio libre de pérdida de puntos. Desde que entró en vigor la nueva regulación, en julio de 2006, la Dirección General de Tráfico (DGT) dejó a la voluntad de los ayuntamientos el sancionar a los infractores de este modo o no hacerlo. Así que, durante muchos meses, exceder el límite de velocidad en vías urbanas, o hablar por el móvil, implicaba una multa económica, pero no un descenso en el saldo de puntos.
Bilbao fue la primera que optó por compartir datos con la DGT para, después de que la Policía Municipal registrase una infracción y cuando ésta ya no fuese recurrible, enviar el expediente a ese organismo para que retirase los puntos correspondientes. Ya antes otros municipios, como Portugalete, habían actualizado sus sistemas para hacer posible el intercambio de información.
La cuestión es que, cuando la capital vizcaína comenzó a castigar a los conductores con la retirada de puntos, numerosos automovilistas criticaron la medida: ¿Por qué los bilbaínos debían soportar esa iniciativa mientras donostiarras y vitorianos salían impunes en sus ciudades?
Hasta hace muy poco ésta fue la situación. En concreto, hasta el mes pasado. Es decir, tanto San Sebastián como Vitoria han tenido que esperar más de tres años desde la implantación del carné por puntos para adaptar sus sistemas informáticos, compartir información con la DGT y conseguir que quien comete imprudencias en sus calles sea castigado con la retirada de créditos.
Pasar en rojo, 4 puntos
Y no son pocas las conductas recurrentes en las vías urbanas que llevan aparejado el descenso en el saldo del carné. Por ejemplo, conducir a 71 kilómetros por hora en núcleo urbano supone la retirada de dos puntos, además de la correspondiente multa monetaria por infringir el código de circulación. Hablar por el móvil cuesta tres. Pasar 'in extremis' un semáforo en rojo implica la pérdida de cuatro puntos.
¿Acaso no es fácil contemplar una situación en la que se cometan estas tres infracciones de manera simultánea? A diario. Y eso, en total, cuesta 9 puntos. Si además el conductor no lleva cinturón de seguridad, se suman otros tres. Y se acabaron los 12.