Abandonar el nido familiar se convierte en muchas ocasiones en una aventura complicada para los jóvenes. La temporalidad en los contratos, los sueldos -más bajos que altos- y los prohibitivos precios de la vivienda -tanto en compra como en alquiler- cortan las alas a cualquiera. Para tratar de contribuir a dar ese empujoncito que necesitan los jóvenes, el Ministerio de Vivienda puso en marcha un programa de ayudas directas al alquiler. La llamada renta básica de emancipación ofrece 210 euros mensuales a jóvenes de entre 22 y 30 años como apoyo al pago del alquiler de la vivienda.
En el País Vasco, las ayudas cumplen dos años el próximo domingo, merced a un convenio entre el Ministerio y el Departamento de Vivienda de entonces, ahora integrado en el de Transportes. Desde entonces, un total de 7.262 jóvenes vascos (4.335 mujeres y 2.927 hombres) se han beneficiado de esta ayuda directa al alquiler, según los datos del Ministerio de Vivienda.
En Gipuzkoa, la renta de emancipación ha llegado a 2.567 jóvenes en estos dos años. No obstante, otros 500 hogares que realizaron la solicitud están a la espera de las últimas verificaciones -y del ingreso- después de que el Gobierno Vasco haya resuelto de forma positiva y se haya enviado la documentación al Ministerio.
La tramitación es complicada y en estos dos años ha creado más de un quebradero de cabeza a los jóvenes que decidieron solicitar la ayuda. De hecho, pasados seis meses desde que comenzara su tramitación en 2008, tan sólo cuatro de cada diez jóvenes vascos que la demandaron disfrutaban de la ayuda. Desde el Ministerio de Vivienda, achacaban la lentitud y complejidad del proceso a los controles para evitar cualquier fraude.
Pasados dos años, el departamento de Beatriz Corredor va tratando de satisfacer todos los expedientes. En Euskadi, se han tramitado 11.215 solicitudes y se han resuelto ya 10.986, de las cuáles 8.757 de forma positiva. No obstante, de momento 7.262 cobran ya la ayuda. El resto está a la espera de la comprobación del pago de alquiler.
Entre las peticiones que no han prosperado, las principales razones del rechazo se deben a no haber acreditado el pago de alquiler o a tener incumplimientos con Hacienda o la Seguridad Social.
Durante cuatro años
La renta básica de emancipación está destinada a jóvenes de 22 y 30 años que viven en una vivienda en alquiler, con contrato en vigor a su nombre. Como requisito principal, los ingresos no deben superar los 22.000 euros brutos anuales (menos de 1.500 euros netos anuales).
La renta se compone de una ayuda mensual de 210 euros durante un máximo de cuatro años. Además, se pueden solicitar 600 euros de préstamo que se pueden utilizar para pagar la fianza del contrato de alquiler. En el caso de necesitar un aval, se ofrecen 120 euros para los gastos de su tramitación.
En todo el Estado, la renta básica de emancipación ha llegado ya a 167.500 jóvenes, con lo que el Ministerio de Vivienda ha abonado ya la ayuda al 97% de los jóvenes que cuentan con resolución positiva y a quienes se les ha verificado el pago del alquiler. En total, el Estado ha invertido ya en estas ayudas 399,4 millones de euros en dos años. De este importe, 390,3 millones de euros corresponden al pago de mensualidades y avales y 9,1 millones al el abono de préstamos de fianza.
Con esta ayuda, el esfuerzo de los jóvenes para emanciparse -es decir, el porcentaje de sus ingresos que dedican al pago del alquiler- se reduce considerablemente. En el País Vasco, pasa del 42% al 28%, según el Ministerio de Vivienda.