El Ayuntamiento está ya al tanto de este revolucionario sistema de pago a través de móvil, aunque su implantación en San Sebastián será cuestión de tiempo. Puestos en contacto con José Ramón Ordóñez, jefe de la sección de aparcamientos del Departamento de Movilidad, nos indica que «a lo largo del 2010 tenemos la intención de aplicar este sistema a los vehículos de la tarifa 3, que son aquéllos vehículos industriales o mixtos de actividades radicadas en la zona regulada. Por poner un ejemplo, se tratarían de las furgonetas de reparto del supermercado, que tienen que abonar una tarifa blanda por aparcar cerca del establecimiento y tienen una duración ilimitada. Hasta ahora la única posibilidad de abonar la tarifa es mediante un parquímetro individual, el cual tiene que ser autorizado por Movilidad, o una tarjeta prepago. A partir de mediados del nuevo año queremos que también lo puedan hacer mediante el teléfono móvil».
El objetivo a medio plazo es extender esa forma de pago a las tarifas 1, la de los vehículos normales, y 2, vehículos industriales y mixtos. Sin embargo, antes hay que resolver algunas cuestiones importantes, como apunta Ordóñez. «En San Sebastián hay cuatro zonas tarifarias diferentes, esto es, especial, roja, azul y verde en función de la ubicación donde se quiere aparcar el vehículo. Pero además, también hay distintos tipos de permanencia, desde los 90 minutos máximo en el Centro en lo que entendemos que debe ser un aparcamiento de rotación, a las 9 horas que se puede aparcar en San Roque, por ejemplo. En otros sitios, al haber sólo una tarifa para toda la ciudad y con la misma duración, resulta más sencilla la aplicación de estas nuevas tecnologías».
No obstante, es optimista respecto a su utilización en la ciudad. «Es algo que terminará por imponerse, porque hoy en día el móvil centraliza todas las operaciones de nuestra vida diaria y no se puede dar la espalda a los nuevos tiempos. Es algo que redunda en beneficio del ciudadano, porque le hace la vida más fácil, y nuestra misión es trabajar por ello».
Respecto al coste del sistema, explica que «en los lugares donde se está implantando no supone un euro al Ayuntamiento. Lógicamente la utilización de esa forma de pago tiene un pequeño sobrecoste en la tarifa que sirve para financiar a la empresa que se encarga de desarrollar el sistema. El ciudadano es el que tiene que calcular y valorar, si le merece la pena o no utilizar esta forma de pago».