El ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi,
critica en una carta a quienes se resisten a dejar la violencia. Desde la prisión madrileña de Soto del Real, donde está encarcelado desde octubre, Otegi envió una misiva a un recluso de la cárcel zaragozana de Zuera, cuya identidad no ha trascendido, en la que cuestiona la actitud «cerrada» del sector alineado con las tesis más duras y defiende las planteadas en la propuesta 'Fase politikoaren eta estrategiaren argipena (Clarificación de la fase política y de la estrategia)' debatida entre las bases de la izquierda abertzale y refrendada en la Declaración de Alsasua presentada el pasado 14 de noviembre.
Otegi se muestra contrario al mantenimiento de las vías violentas para alcanzar los objetivos de la izquierda abertzale, la autodeterminación, la reunificación territorial y la «constitución de un estado propio», según se recoge en la denominada Declaración de Alsasua. Según una información publicada por Deia y otros medios del Grupo Noticias, el ex portavoz de Batasuna sostiene que cualquier planteamiento político al margen de las directrices fijadas en ese texto supone «el enterramiento».
La misiva deja entrever «las dificultades» de Otegi para entender las posturas de «los sectores más ortodoxos que siguen apostando por la doble vía político-militar para avanzar en los objetivos de la autodeterminación y la 'libertad' de Euskal Herria». Por ello, entiende que el que no está con Alsasua «o no está en sus cabales o trabaja para el enemigo». El ex dirigente de la izquierda abertzale no se refiere por su nombre a la organización terrorista, pero sus comentarios responden a los últimos planteamientos de ETA, en los que se reafirma la vigencia de «la lucha armada».
Apunta que se ha topado con el «glorioso colectivo», el denominado frente de 'makos' en el que el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) tiene un peso preponderante y muestra su disgusto con las encarteladas «y cosas de esas» realizadas por los presos contrarios a sus tesis.
La prisión zaragozana de Zuera, donde se encuentra el destinatario de la carta de Otegi, se ha convertido, junto con la de Villabona (Asturias) en el último año en el lugar de acogida de los presos críticos con la línea oficial de ETA y del Colectivo de Presos.