Si ya es difícil que la lotería de Navidad deje uno de los premios importantes en Gipuzkoa, más difícil es que el mismo año lo haga por duplicado en la misma administración de lotería. Y así sucedió. En la calle Narrica de Donostia ayer tuvieron que sacar el cava y brindar en dos ocasiones. El motivo bien lo merecía. La administración número 8 de San Sebastián vendió 16 series de dos quintos premios en la ventanilla (5.000 euros de premio al décimo). En total, el 34030 dejó 750.000 euros y el 6679 otros 5.000.
Pero ahí no queda la cosa, con los dos de ayer, la administración regentada desde hace 26 años por Nekane Goñi ha hado ya cinco quintos premios y un cuarto. «Hace tres años repartimos también en el mismo año otros dos y hace dos vendimos uno. Además, hace años dimos un cuarto premio», recordó ayer la lotera.
A pesar de esa bendita costumbre, para Nekane, el día de la lotería de Navidad siempre «es especial y emocionante. No te acostumbras nunca porque esperas siempre poder dar premios. Cuando das algo, es una satisfacción tremenda».
La calle Narrica se convirtió ayer en el epicentro de la lotería de Navidad en Gipuzkoa. Eso sí, ni rastro de los agraciados. «No ha venido nadie. No me extraña, con tanto gentío se tienen que asustar»», afirmó Nekane.
La propietaria de la administración y Maite, Vanesa y Susana, empleadas, no cabían en sí del gozo y la alegría. «¡Gracias a todos!», gritaban al brindar con cava por los dos premios. «Estamos encantados. La jefa dice que estamos abonados a al quinto premio. ¡Tenemos que conseguir llegar al cuarto!», afirmó una expresiva Maite, que lleva cinco años trabajando en el despacho.
La mañana también fue larga para la administración número 8. «Ya habían salido los números importantes y sólo quedaban dos quintos. Estábamos a la espera y ya pensábamos que un año más sin dar premio era una pena», relataba la lotera.
Vendidos la víspera
Pero la suerte cambió. «De repente salió un quinto y enseguida el siguiente. Hemos tenido que sacar dos veces la botella de cava para brindar»., explicaba una Nekane exhultante.
Los números se vendieron en la ventanilla de la administración en las últimas fechas previas al sorteo. «Se han vendido en este último período. La víspera del sorteo recuerdo que vendimos décimos del 34030. Por ser Santo Tomás, hubo mucha gente de paso, aunque también hubo donostiarras», afirmó la propietaria del local.
«A esas alturas, lo que quedaban eran números que la mayoría de la gente no los quiere porque son muy bajos», señaló Maite, una de las empleadas. «Nosotros no hemos cogido nada», añadió.
«¿Ha tocado aquí?»
La alegría que vivían la propietaria de la administración y sus empleadas se contagió por toda la calle. Más cuando colocaron dos carteles enormes anunciando que los dos quintos premios se habían vendido allí.
«¿Ha tocado aquí?», se preguntaba la gente al ver tanto alboroto. Otros, en silencio, sacaban los décimos y comprobaban que el suyo no había resultado agraciado. «Siempre compramos aquí pero no nos ha tocado. Nos queda mirar la pedrea, aunque ya hemos cogido para El Niño», explicaron dos vecinas de la calle Pescadería.
Dentro de la ventanilla, empleadas y propietaria se turnaban para atender a los clientes y al enjambre de periodistas que envolvían el local. «¡Es una locura! El año que viene nos vemos otra vez aquí», deseó Nekane. No sería mala señal.