Fue un Santo Tomás de repetidores en los premios de los concursos. Los galardones de los certámenes de txistorra, miel, frutas y verduras se los llevaron productores veteranos en esto de colgarse medallas. El ganador del producto estrella, la txistorra, vino del Goierri para proclamar que allí no sólo hacen unas magníficas morcillas. La carnicería Deba colocará hoy en su tienda de Ormaiztegi esta distinción que le proclama como el mejor productor de txistorra de Euskal Herria.
El frío y el viento retrasaron la afluencia masiva de la gente a la Feria de Santo Tomás, aunque para las 13 horas ya empezaba a ser necesario sacar codos para poder avanzar. Para entonces, ya se conocían los ganadores de todos los premios, salvo el de txistorra que, como viene siendo tradicional, fue el último de anunciarse.
26 fueron los participantes en esta XIV edición del Concurso de Txistorra de Euskal Herria. Todos los ‘popes’ de la gastronomía guipuzcoana formaban parte del jurado, que este año se decantó por las txistorras guipuzcoanas. El tercer premio fue para la carnicería Borda (Andoain), el segundo para la carniocería Alfonso Nantes, de la navarra Villafranca, y el primer premio recayó en la carnicería Deba de Ormaiztegi. Begoña Aramburu, esposa de José Benito Deba, fue la encargada de recoger el galardón. ¿Las claves? «Género fresco, cariño y empeño», dijo. Este productor se ha presentado cuatro veces al concurso, lo ha ganado dos veces –la primera, en 2004– y ha quedado segundo en otra ocasión. En la carnicería también ofrecen carne de sus propios terneros pero «estamos especializados en txistorra». ¿Crisis? «En el resto del género sí se nota, pero en la txistorra no». Begoña, que no lograba contactar por teléfono con su marido, reconocía que un premio de estos «da un buen empujón a las ventas».
A quien no le hacía falta empujón para vender nada era a José Miguel Aizega. Este apicultor hernaniarra de 67 años se llevó por segundo año consecutivo el Concurso de Miel de Donostialdea. Tiene las colmenas en la zona de Ereñozu. Aizega realiza unos 100 kilos de miel al año que termina distribuyendo entre familiares y amigos. «Sólo vendo una pequeña parte para cubrir gastos».
Este año ha sido regular para la miel, según nos explicó el presidente de la Asociación de Apicultiores de Gipuzkoa, Julián Urkiola, «con una primavera húmeda y un verano seco». Ha habido «menos miel, pero cada año es de mejor calidad». También en la presentada al concurso. Los dos mejores mieles –ambas milflores– lograron los mismos puntos del jurado, pero ganó la de Aizega por su menor humedad (15,2%) frente a la de Carmen Núñez (17,5%). La miel que quedó el tercera posición, la del donostiarra Francisco Rodríguez, era de brezo.
José Manuel Zabalegi hace algo más que cubrir gastos con sus 4 hectáreas de Martutene. Gana todos los años el concurso de verduras de la Feria de Santo Tomas y la edición de ayer volvió a llevarse el gato al agua.No es sólo su calabaza de 92 kilos, sus cardos de más de un metro o sus zanahorias como remolachas. Además de llevar buen género todos los días a la azoka de Gros, se permite el lujo de producir decenas de especies exóticas: el cítrico Mano de Buda, una especie de calabaza de la que sale una esponja vegetal (lufa) muy apreciada, o unos pimientos naranjas superpicantes de Burkina Faso competían ayer por la atención del público junto a una especie de pepinos en vinagre que se asemejaban a los licores de serpiente asiáticos.
En el polo opuesto el exotismo, Manu Iradi se llevó otra vez el primer premio del concurso de frutas. Sus espectaculares manzanas Jumbo –había una que superaba el kilo de peso– volvieron a triunfar. «Ha sido un año regular para la fruta de mesa, pero nosotros hemos vendido muy bien la reineta. ¿El éxito? Producto de buen calibre y sano».
El espantapájaro de la asociación Thamessis –una enfermera guerrera contra la gripe A– venció en el concurso correspondiente. La propuesta de la asociación Carmelo y Praga, con la figura de un rey echando la siesta en una hamaca entre dos girasoles, quedó tercera. Los de 3º de Empresariales quien ir a Cuba con el dinero del premio al puesto mejor ambientado, y los de 1º de bachillerato de la Anunciata quieren pagar, con el dinero de este premio ex aequo, el viaje que hiceron a Roma en octubre para la canonización del padre Coll. La crisis endeuda sus finanzas pero no su imaginación. «Hemos ambientado el puesto como un caserío. Pero esta mañana al ver otros puestos hemos ido a todo correr a un chino a comprar algún espumillón extra», confesó Nuria Sánchez.