Javier Elzo lanzó ayer un «alegato por la reconciliación en Euskadi» al recibir el Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral de Humanidades y Ciencias Sociales. Elzo defendió «la verdad, la justicia y el perdón» como camino, pero incidió sobre todo en la búsqueda de la verdad como solución a los conflictos. Y eso, dijo, vale tanto para el terrorismo de ETA como para las denuncias de malos tratos o los efectos del franquismo.
La entrega del premio, anoche, en el Palacio de Miramar, congregó a numerosas personas de la política y la cultura vascas. La consejera de Educación, Isabel Celaá, representó al Gobierno Vasco. Junto al presidente de Eusko Ikaskuntza, José María Muñoa, y de Caja Laboral, Txomin García Hernández, glosaron la personalidad de Elzo representantes de todas las universidades vascas, tanto públicas como privadas. Muñoa dijo que el país «necesita muchos Elzos» y Txomin García destacó el papel del profesor para «armonizar» las distintas voces de la sociedad vasca.
«Diálogo inteligente»
Pero el discurso de agradecimiento de Elzo marcó el punto central del acto académico. Tras mencionar a DV, entre otros medios, como vía que le ha permitido conectar sus opiniones con la sociedad, se centró en la «idea fundamental» de la reconciliación. «Siempre he sostenido el diálogo inteligente no solamente entre diferentes, sino también entre victimarios y víctimas, entre perdedores y ganadores, entre 'nosotros' y los 'otros'. Sin angelismos pero buscando siempre la convivencia y sin renunciar a la reconciliación entre personas».
«En Euskadi hay cuatro ámbitos donde cabe hablar de victimarios y de victimas. El propiciado por el terrorismo de ETA y las víctimas de su terror; el de los GAL, el Batallón Vasco-Español etc., con sus propias víctimas; los que han sido objeto de malos tratos y torturas y, en algunos casos, con consecuencia de muerte y, en cuarto lugar, las víctimas del franquismo, sobre todo, y de la guerra civil terminada», explicó Elzo. Recordó que ahora mismo lo más urgente es resolver la primera situación pero animó a atender también las otras.
«Tengamos ya el coraje intelectual para buscar siempre la verdad, admitir que la verdad encontrada será incompleta y que requiere la confrontación con la verdad que otros, especialmente si están en posiciones distintas a las propias, hayan podido encontrar. Y siempre un poco de humanidad, mucha humanidad», terminó el premiado.