Pequeño, muy pequeño se quedó la sala de proyecciones del centro de interpretación de la naturaleza Algorri ante la afluencia de asistentes a las charlas organizadas por los integrantes del proyecto ZIIZ (Zumaiako Industri-ondarearen Interpretazio Zentroa-Centro de Información del Patrimonio Industrial de Zumaia) en torno al tema del patrimonio industrial de la villa.
Alrededor de 60 personas llenaron la pequeña sala: algunos siguieron las charlas de pie, quien lo hizo sentado en el suelo del pasillo central e incluso quienes tuvieron que quedarse sin escuchar las conferencias ante la falta de espacio en la sala.
El zumaiarra Pedro Etxabe fue el encargado de dar inicio a la velada con una charla en donde expuso los objetivos con los que parte el proyecto ZIIZ. «El propósito principal es el de crear un centro de interpretación que recoja el patrimonio industrial de Zumaia y realizar un estudio en profundidad sobre el tema», comentó. Un primer paso sería la obtención de datos y su posterior clasificación y conservación, a lo que seguiría una campaña de sensibilización y la difusión de la información obtenida.
Etxabe, en su turno, consideró importantísimo la conservación de los escasos restos que se conservan del pasado industrial de Zumaia. «A nadie le sorprende que se quiera conservar una iglesia, pero no ocurre lo mismo cuando hablamos de los restos de una antigua fábrica; la gente no considera necesaria su preservación». Subrayó que pueden contarse con los dedos de una mano las empresas construidas antes de mediados del siglo XX que aún se mantienen en pie, «y sobrarían dedos». «No queda nada, absolutamente nada, de la mayoría de estas empresas y creemos necesario que de deba mantener lo poco que queda, ya que es parte integrante de la cultura de un pueblo. Es debido a que hemos visto lo que ha ocurrido en Zumaia por lo que hemos creado este grupo», afirmó.
El grupo de trabajo, que cuenta ya con siete integrantes, recogerá datos sobre la actividad industrial de entre mediados del siglo XIX hasta la actualidad. «Hasta el momento hemos recogido datos en distintos archivos. Ahora tenemos la intención de realizar entrevistas a testigos de esta actividad». Etxabe añadió que en el plazo de dos o tres meses convocarán una nueva cita donde mostrarán datos más concretos sobre el trabajo realizado.
El canadiense Michael Barkham, Doctor en geografía por la Universidad de Cambridge fue el siguiente en tomar la palabra. El autor del libro 'La construcción naval en Zumaia. 1560-1600', de la colección Itsasoa, disertó sobre 'Mercaderes, comercio e industria en Zumaia en el siglo XVI'. Con un sinfín de datos bajo el brazo, Barkham habló de, entre otros muchos temas, la actividad industrial de familias acaudaladas como los Ubillos o los Elorriaga, la importancia del comercio con territorios americanos como Terranova o Labrador, o el efecto negativo en la economía zumaiarra de las sucesivas guerras que mantuvo la corona española con Francia e Inglaterra.
Distintas visiones
Pilar Azurmendi, Directora General del Patrimonio Cultural de Gipuzkoa, fue la encargada de cerrar el turno de conferencias. Explicó que existen diferentes visiones en torno a lo que supone el patrimonio industrial: «Para algunos expertos, patrimonio industrial es todo aquello que tiene que ver con la producción, comenzando con la prehistoria y terminando en la actualidad, mientras que para otros comienza con la Revolución industrial, desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad». Las distintas instituciones también discrepan en este tema. Así, si la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública considera como hito a la hora de definir el patrimonio industrial el año 1841, inicio de la Revolución Industrial en Euskal Herria, la Diputación Foral de Gipuzkoa se retrotrae al siglo XVI, «siglo de oro de Gipuzkoa, a la hora de realizar su inventario».
En el caso de Zumaia consideró muy difícil realizar un estudio del patrimonio industrial de aquella época, «ya que quedan muy pocos vestigios, por no decir ninguno, y los que puedan quedar son vestigios arqueológicos».
Informó que a la hora de definir el patrimonio industrial se contemplan tanto el edificio de producción en sí, como los medios de transporte del producto, así como la maquinaria, y mencionó el riesgo que supone el desarrollo urbanístico de los municipios a la hora mantener dicho patrimonio. Azurmendi finalizó su turno mostrando imágenes de bienes protegidos, como antiguas siderurgias y sidrerías, y lugares que, desgraciadamente, han desaparecido, caso de la antigua fábrica de Arbillaga.