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Piden tres años para un militar acusado de abuso sexual sobre una civil en el cuartel de Loyola

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Piden tres años para un militar acusado de abuso sexual sobre una civil en el cuartel de Loyola

El inculpado, un comandante, negó ayer los hechos en el juicio y afirmó que se trata de una represalia

03.12.09 - 02:59 -
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La Fiscalía Provincial de Gipuzkoa solicitó ayer una condena de dos años y once meses de prisión para un comandante del Ejército destinado en Donostia, a quien imputa tres delitos de abuso sexual cometidos presuntamente sobre la responsable de la gestión de las cafeterías del cuartel de Loiola. El ministerio público pide, además, que el inculpado le indemnice con 3.000 euros. En la vista, el acusado negó los hechos, tachó de falsa la denuncia y aseguró que todo respondía a una represalia, después de que a la mujer se le rescindiera el contrato de la explotación de los bares. «Jamás forzaría a ninguna mujer a mantener relaciones sexuales. Es todo una invención», declaró el inculpado.
Fue un juicio tenso, que puso de relieve las fobias y filias que el acusado se había granjeado en el cuartel. Según la acusación fiscal, los hechos se remontan a febrero de 2006 cuando la mujer, ajena a la carrera militar, se hizo cargo de la explotación de los bares y cafeterías del complejo castrense donostiarra. Días después, el acusado V.Z.P., comandante de la Unidad de Servicio del Acuartelamiento, (USAC), «con ánimo libidinoso» y en contra de la voluntad de la mujer, la arrinconó contra la pared y antes de que pudiera zafarse de él, le manoseó un pecho. Unas semanas más tarde, el acusado, con igual intención, según sostuvo la acusación pública, llamó a la cocina del bar de oficiales, donde se encontraba la víctima. Una vez en el interior y «sin consentimiento de ésta», el jefe militar le cogió de la mano y atrayéndola hacia él pretendió besarle en el cuello, aunque no logró su objetivo.
El último de los episodios tuvo lugar en la sala noble del bar de mandos. Esta vez, el comandante, según las acusaciones, le cogió por detrás y frotó sus genitales contra el trasero de la chica, al tiempo que le manoseó los pechos.
Negó los hechos
En el transcurso de la vista oral, el acusado negó toda implicación en los hechos. Afirmó que jamás abusó de la mujer y manifestó que la denuncia obedecía a una maniobra de desprestigio dirigida contra él, en represalia por la rescisión del contrato de la explotación de los bares.
En contra de lo afirmado por la mujer, quien sostuvo que la finalización de dicho contrato se debía a la denuncia por presunto abuso sexual que cursó contra el militar, el comandante explicó que fue la «nefasta gestión» que realizó en los bares de tropa y oficiales y el descontento de los usuarios por el servicio que prestaba lo que motivó el fin de la prestación.
El acusado desveló que los asesores legales de la mujer trataron de «chantajear» a su coronel, la máxima autoridad del regimiento. «Le citaron en el que hotel Amara Plaza y le dijeron que tenía paralizada una denuncia civil contra mí por presunto abuso sexual y que también saldría el hecho en la prensa».
Sus palabras fueron corroboradas por dicho coronel. «La primera vez que tuve conocimiento de los presuntos abusos denunciados fue en el transcurso de aquella reunión con los asesores. Antes no se me había comunicado nada», dijo.
El jefe militar explicó asimismo que fue él personalmente quien comunicó a la mujer la decisión de cese del contrato, ante las «deficiencias en la profesionalidad y calidad del servicio».
«Todos lo sabían»
En el juicio, la mujer se ratificó en los hechos. Declaró que el comandante abusó en tres ocasiones de ella y precisó que no lo denunció antes por temor a posibles represalias, tanto hacia su persona como hacia sus padres, que trabajan en el mismo complejo militar.
La mujer señaló que en el cuartel «todo el mundo» conocía el comportamiento del acusado «y nadie hacía nada. Se lo dije al coronel y no daba crédito a mis palabras. A mí me hubiesen bastado con que me hubiese pedido perdón», declaró.
En la vista testificó también la madre de la víctima. «En los trece años que llevo en el cuartel he tenido que oír y ver muchas cosas. Yo he logrado quitármelo de encima, pero que tratase de hacerlo con mi hija, no lo permito», manifestó la madre. «No sabe cómo me arrepiento de haberla propuesto para que llevara la gestión de los bares, la metí en la boca del lobo», manifestaó al juez.
La madre indicó asimismo que en una ocasión el acusado le mostró imágenes en las que se le veía haciendo el acto sexual con otras mujeres. «Una vez me dijo; 'mira, mira, a ésta ya le conoces'», declaró la madre. Los testigos que comparecieron en la vista se repartieron entre los que declararon a favor del acusado y quienes ratificaron la versión de la denunciante.
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