El colista acabó desquiciando al Eibar

El Eibar comenzó fuerte, se relajó y el Compostela neutralizó una ventaja de dos goles en Ipurua. Los dos equipos acabaron con diez jugadores y Valín y Cuevas se lesionaron

J.A. REMENTERIAEIBAR.
El colista acabó desquiciando al Eibar

Fue un partido en el que hubo muchas incidencias. Los dos equipos acabaron con diez, además en un margen de tiempo mínimo. El lateral derecho Andrés se fue a vestuarios por doble amarilla en el minuto 76. Dos minutos después lo hizo el también defensa compostelano Toño. Valín, con unas dolencias en abdomen a raíz de un gesto, tuvo que retirarse y Cuevas también se fue a la enfermería por un fuerte golpe. Algún día tenía que llegar; algún domingo alguien tenía que dar una bofetada al líder. ¿Y quién fue? Pues el colista. Realmente los enfrentamientos del Eibar con los colistas tienen tintes dramáticos. No es de ahora, cuando mejor está o tiene algo de por medio en juego, llega el colista y la arma. Le suele pasar.

En la tarde de ayer fue como una película ya vista. Mal. Se veía venir. La fortuna, o mejor dicho, la poca calidad de los rivales ha salvado al Eibar de no llevarse algún disgusto más. A lo largo de las siete jornadas anteriores jugadas en Ipurua, los rivales perdonaron. El Eibar en este tiempo ha jugado con fuego, concediendo demasiadas ventajas claras de gol al contrario de turno. En defensa hay que ser más riguroso, sobre todo cuando se es líder y más aún cuando se juega en casa. El Compostela no perdonó. Exhibió calidad en la ejecución de los goles y desarboló al Eibar a raíz de marcar Rubén Márquez en una perfecta transición, de lo mejor que se ha visto en Ipurua esta temporada. Una jugada de libro. El Eibar se fue al descanso con un 1-0, gracias a la picardía de Altuna. Arruabarrena, a un centro de Andrés, pudo marcar minutos antes pero el portero gallego desvío a córner su remate de cabeza. El primer tiempo del Eibar no fue bueno, fue previsible ante un Compostela que no daba signos de ser un rival peligroso pese a unas pocas aproximaciones que hizo ante el área armera.

Muchos cambios y ajustes

La segunda parte fue un compendio de muchas variables. Nada más empezar, Sutil sacó de esquina para llegar el balón a la pierna derecha de Urzelai y disparar fuerte dirección portería, pero el esférico fue tocado por el pie de Altuna para desviarlo a la red y colocar el 2-0. Nadie dudaba que el partido se torciera. Visto lo visto, todo hacia pensar que el Eibar se llevaría el partido. El Compostela no daba razones para pensar que fuera el primer equipo en puntuar en Ipurua. Se lesionó Valín y hubo que retocar el centro del campo. Fue una de las claves.

El cuadro gallego creyó, tuvo fe y se lanzó a la conquista de un mejor resultado. Le salío bien. Fabiano hizo los cambios pertinentes, reforzó arriba y adelantó a sus hombres. En una jugada de auténtica calidad, Rubén Marquez colocó el 2-1. Y a partir de este instante, minuto 73, comenzó la angustia para el equipo de Ágel Viadero. Andrés fue expulsado en el 76. Viadero llamó a Etxaniz y le ubicó en el lateral derecho. El colista se quedó con uno menos tres minutos después de ser expulsado Andrés. Las fuerzas se equilibraron en número, pero no en juego, porque el dominado Compostela pasó a dominar.

El baile de variables comienza a ser una realidad. El Eibar perdió poder en el centro del campo, pero no sólo eso, no tuvo la suficiente contudencia defensiva y fue presa de sus errores, que hicieron que la victoria se les escapara. En el minuto 85 se lesionó Cuevas y tuvo que salir Egaña. Tanto cambio acabó con el organizado Eibar, que terminó desquiciado y a merced del Compostela.Le fe mueve montañas, es cierto, tuvimos el claro ejemplo de un colista que venía con bajas, con un balance realmente negativo y que fue capaz de tutear a todo un líder y llevarse un punto en el minuto 92. El Eibar no pudo gestionar los minutos finales y fue presa de sus nervios.

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