Un enorme edificio de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, con típica fachada de casa consistorial vasca, de noble arquitectura y sillar preside la plaza de Berastegi. Se trata de su ayuntamiento. Un caserón solariego que ha sido catalogado como bien cultural con categoría de monumento en el inventario general del patrimonio Cultural Vasco.
Noticia que ha sido recibida en el consistorio berastegiarra como «una gran noticia» entre los representantes municipales. Su alcalde, Aitor Lizartza reconocía su satisfacción ante el reconocimiento que «es muy importante para todos nosotros. La actual situación del edificio pide una remodelación a gritos y el pueblo de Berastegi, su Ayuntamiento, no es capaz de afrontar una obra de semejante envergadura».
El edificio que data del siglo cuenta con tres plantas de las cuales según señala el alcalde de Berastegi «sólo ocupamos o se utiliza en este momento una cuarta parte del edificio. El resto está desocupado y hay algunos zonas que están muy deterioradas». Por ello, desde el consistorio consideran que las obras de remodelación son muy necesarias «porque queremos dar un buen uso del espacio del ayuntamiento y para ello, tenemos proyectado centralizar todos los servicios con los que contamos en el pueblo en el mismo».
3.000.000 de euros
Este proyecto apunta que el actual edificio del ayuntamiento albergaría desde las oficinas administrativas del consistorio, a la biblioteca municipal, la consulta del médico, el local de KZgunea, diferentes salas para reuniones, talleres, charlas, cursos y otros fines.
El coste de dichas obras asciende a un total de 3.000. 000 de euros. El alcalde de Berastegi reconoce que es un presupuesto muy elevado para su pueblo que cuenta con alrededor de 1.000 habitantes. «Por eso, el reconocimiento del edificio como bien cultural con categoría de monumento era clave para poder comenzar con las obras. El presupuesto inicial es 3 millones de euros, para los que ya contamos con una primera subvención de 800.000 euros y esperamos que en los cuatro años en los que esperamos esté ejecutada la obra podamos ir logrando diferentes ayudas tanto de la Diputación de Gipuzkoa, como del Gobierno Vasco como del Gobierno de España».
Lizartza reconoce que esperan comenzar con la obra «en otoño del año que viene. Los plazos y las fechas se nos echaran encima, pero esperamos tener todo listo para empezar con las obras hacia septiembre. Después pasarán unos 4-5 años para cuando acabemos pero consideramos muy, muy importante llevarlas a cabo, sobretodo por la situación en la que se encuentra el edificio». Para ello, el consistorio berastegiarra tiene previsto solicitar un préstamo bancario de un millón de euros «tras barajar muy seriamente la posibilidad de solicitar un préstamo y estudiar las posibilidades del consistorio, nos hemos decantado por solicitar un préstamo que rondará un millón de euros. A este millón hay que sumar la subvención de 800.000 euros, que gestionará Etorlur, con la que acometeremos la primera fase de al obra. Lo fundamental para comenzar con una obra muy necesaria e importante sobre todo desde el punto de vista de la seguridad. Las últimas obras de mantenimiento se produjeron hace ya unas cuantas décadas y las pequeñas reformas que se han llevado a cabo, han servido para amoldar el espacio a las necesidades de cada momento. No ha habido una previsión y han desaparecido incluso, paredes y muros importantes».
Cárcel, frontón...
El edificio del ayuntamiento de Berastegi además de albergar las oficinas municipales y la sala de reuniones cuenta con 'txokos' muy especiales. En la planta baja, con una arcada de 4 arcos de medio punto, se encuentra un pórtico en el que se jugaron durante décadas partidos de pelota antes de acudir a misa o la escuela, que se encontraba en la segunda planta del edificio.
En esta misma planta baja se sitúa el espacio utilizado antiguamente como cárcel. Es un espacio sensiblemente cuadrado situado en el ángulo nordeste del edificio. Forma una estructura independiente del resto del edificio, por cuanto utiliza los muros de la fachada en dos de sus lados y lo cierra un muro de carga que limita con dependencias auxiliares. Este espacio tiene una doble puerta siendo la segunda de ellas una antigua puerta de chapa. El espacio de la cárcel ocupa parte de la planta de acceso y del sótano, distribuyéndose en dos alturas y en la actualidad están inutilizadas.